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La defensa del acusado de descuartizar a una norteamericana dice que "no es un monstruo"

el 12 abr 2012 / 13:13 h.

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Thomas y Sandra Cerna, los padres de Laura, la profesora norteamericana que fue asesinada en Sevilla en agosto de 2010.
El abogado de Antonio Gordillo, para quien la Fiscalía de Sevilla pide 25 años de cárcel por asesinar y descuartizar en agosto de 2010 a una mujer norteamericana de 49 años, identificada como Laura Cerna, en el barrio del Tiro de Línea de la capital hispalense, ha defendido que su cliente "es inocente" y "no es ni un monstruo ni un asesino", y ha señalado, dirigiéndose a la madre de la víctima, que "la Justicia no es venganza".


Y es que la Audiencia Provincial de Sevilla ha acogido este jueves la primera jornada del juicio contra Antonio Gordillo, a la que han asistido los padres de la víctima, que llegaron este mismo martes a España procedentes de Miamie (EEUU) para asistir a la vista y que se han mostrado visiblemente afectados por "verle la cara al asesino por primera vez", y el hijo de Laura, que han recibido el apoyo del abuelo de la joven sevillana Marta del Castillo, José Antonio Casanueva.

De manera previa al comienzo del juicio, se ha constituido el jurado popular encargado de enjuiciar el caso, que ha quedado compuesto finalmente por seis hombres y cinco mujeres --dos de ellas suplentes--, y a continuación se han expuesto las alegaciones por cada una de las partes personadas en el procedimiento, como son el Ministerio Público, las dos acusaciones particulares y la defensa.

Así, el abogado que defiende al acusado ha comenzado su alegato señalando que su cliente "actuó mal y sabe que cometió un acto atroz, como es no saber responder a una situación inverosímil", ya que, según argumenta en su escrito de defensa, Antonio Gordillo, en vez de llamar a la Policía, descuartizó el cuerpo de Laura y lo arrojó al río Guadalquivir después de que ésta se autolesionara con un cuchillo y se provocara la muerte, por lo que admite que cometió un delito de profanación de cadáveres.

No obstante lo cual, ha aseverado reiteradamente que su patrocinado "no es ningún asesino ni un monstruo", y ha dicho creer "firmemente" que la acusación contra él, en cuanto a que cometió un delito de asesinato y otro de agresión sexual, "no es cierta", ya que "los mismos acusadores no están de acuerdo en su calificación jurídica de los hechos". "El resultado de lo ocurrido es brutal, terrible, espantoso, pero ello no lo convierte en un monstruo", ha defendido.

"NO EXISTE PRUEBA NI DEL ASESINATO NI DE LA AGRESION SEXUAL"

Al hilo de ello, ha señalado que el acusado "se arrepiente y pide perdón" por haber descuartizado el cuerpo, y asume todo ello "con resignación, aunque con la esperanza de que se haga justicia", tras lo que ha subrayado que "no existe móvil, ni causa, ni prueba del asesinato ni de la agresión sexual", a lo que se suma que "no había ningún plan preconcebido para matar; algo pasó y acabó como acabó". Además, en aquel momento "nadie estaba en sus cabales".

Tras pedir a los miembros del jurado que "sean valientes y no cojan el camino fácil", el letrado ha defendido que Laura "tenía mermada su capacidad" y un mes antes de los hechos "sufrió un episodio con brotes psicóticos", punto en el que ha pedido disculpas a los padres de la víctima en caso de "dañar su memoria". Para demostrar esto, ha pedido la testifical de varias personas que habrían presenciado el supuesto "brote psicótico" sufrido por Laura durante un campamento de verano en un país extranjero.

El fiscal se ha opuesto a la admisión de la prueba, que "pretende demostrar que Laura tenía un carácter explosivo y agresivo", ya que considera que "es extemporánea" y "no tiene relación" con los hechos que se enjuician, por lo que "no procede ni la suspensión del juicio ni la admisión" de las testificales solicitadas por la defensa. Las acusaciones particulares que ejercen los padres y el marido de la víctima se han opuesto igualmente y por los mismos motivos, tras lo cual el magistrado-presidente decidirá este viernes si admite o no la prueba.

FOTOGRAFIAS DE LA VICTIMA

De su lado, el abogado que ejerce la acusación particular en nombre de los padres y el hijo de Laura Cerna ha aportado tres fotografías de la fallecida al objeto de que el jurado pueda observar "el aspecto físico y la altura" de Laura Cerna y valorar, así, "la desproporción de fuerza" física entre el acusado y ésta última, prueba que sí ha sido admitida por el magistrado a pesar de la oposición de la defensa, que ha dicho no entender "ni su finalidad ni su utilidad" de cara al juicio.

El letrado de esta acusación particular ha confiado en que se haga Justicia y que el jurado "llegue al fondo de lo que pasó", poniendo como ejemplo otros casos donde finalmente "no se profundizó" en lo que ocurrió, como el caso de la joven Marta del Castillo. Esta acusación pide para el acusado 25 años de prisión por el delito de asesinato; cinco años por un delito de agresión sexual, y cinco meses por profanación de cadáveres.

Asimismo, interesa que el acusado pague una indemnización de 100.000 euros a los padres de la víctima; de 30.000 euros a cada uno de los dos hermanos de Laura, y de 150.000 euros al hijo.

LOS HECHOS

Por último, el abogado que ejerce la acusación en nombre del marido de la víctima, que solicita 25 años de cárcel por el delito de asesinato y cinco meses por la profanación de cadáveres, así como el pago de una indemnización de 150.000 euros, ha expresado su "absoluta cercanía y afecto" a los padres y al hijo de Laura, "con los que compartimos un mismo dolor y sufrimiento".

Asimismo, ha considerado que, "a la luz de lo acontecido hasta hoy, estamos sin género de dudas y de forma clara ante un asesinato". "Su irreparable pérdida, el dolor, nunca lo podremos mitigar, aún encontrando el máximo reproche penal", ha afirmado.

En su escrito de acusación, consultado por Europa Press, el Ministerio Público relata que los hechos tuvieron lugar la madrugada del día 30 de agosto de 2010, cuando la víctima, tras estar con su hijo y la novia de éste en Triana, se dirigió a un bar del Porvenir para tomar una copa, lugar en el que "contactó" con el acusado.

Posteriormente, ambos se dirigieron al domicilio del encartado, ubicado en la plaza Alcalde Horacio Hermoso del Tiro de Línea, donde tomaron unas copas y, por causas que se desconocen, iniciaron una discusión, en el transcurso de la cual el acusado le propinó "fuertes" golpes en ambos brazos y en la espalda que la hicieron caer al suelo.

Una vez en el suelo, estando la víctima "posiblemente inconsciente" ya que "no presenta lesiones de defensa", el acusado le propinó tres cuchilladas "de arriba a abajo, de izquierda a derecha", y, seguidamente, arrastró el cuerpo al cuarto de baño, donde lo metió en la bañera. A continuación, cogió una maleta para meter el cuerpo, que desnudó, "pero como no cabe en la maleta le corta la cabeza y el brazo derecho".

EL BRAZO Y LA CABEZA, EN UNA BOLSA DE BASURA

Así, el acusado metió tanto la cabeza como el brazo en una bolsa de basura y ésta, a su vez, en una mochila, tras lo que limpió toda la casa. A las 16,00 horas del 31 de agosto, cargó la maleta con parte del cuerpo en el coche que le prestó una amiga y la tiró en el río Guadalquivir. Tras ello, volvió a su casa, se cambió de ropa y se marchó a Chipiona (Cádiz), donde tiró una bolsa de basura con los utensilios de limpieza que usó.

A continuación, y de vuelta a casa, el acusado cogió la bolsa con la cabeza y el brazo de la víctima y fue andando hasta el río, donde la tiró. Según el fiscal, el imputado no padece trastorno mental ni pasado ni actual y no depende del alcohol ni de la cocaína, por lo que su capacidad intelectiva "estaba intacta" el día de los hechos y posteriores.


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