Deportes

La defensa, el talón de Aquiles

El partido del pasado miércoles en Estambul no fue sino una prueba más de los problemas defensivos que están afectando al Sevilla esta temporada. Partiendo del pobre rendimiento de los refuerzos para esa zona, la zaga nervionense acumula un pobre bagaje de 43 goles recibidos en 35 partidos.

el 15 sep 2009 / 00:29 h.

El partido del pasado miércoles en Estambul no fue sino una prueba más de los problemas defensivos que están afectando al Sevilla esta temporada. Partiendo del pobre rendimiento de los refuerzos para esa zona, la zaga nervionense acumula un pobre bagaje de 43 goles recibidos en 35 partidos.

Este problema es el que ha impedido hasta el momento que el Sevilla esté situado más alto en la clasificación liguera, aunque bien es cierto que, hasta esta eliminatoria de octavos, no era algo demasiado preocupante en la Liga de Campeones. Pero cuando ha subido el nivel han vuelto a surgir las carencias.

El encuentro ante el Fenerbahçe ha sido solo un capítulo más de una película iniciada al principio de temporada y que, tras siete meses de competición, arroja unos números bastante sintomáticos. El Sevilla ha disputado hasta el momento 35 partidos oficiales, y ha encajado 43, es decir, que recibe más de un tanto por partido, o lo que es lo mismo, que sin marcar apenas puntúa. De hecho, atendiendo a esta media, el Sevilla, para ganar un partido, está obligado a marcar más de un tanto por choque, aunque es cierto que su potencial ofensivo (72 goles en 35 encuentros, 2,02 por encuentro) lo mantiene más que vivo.

Evidentemente, estos datos no son casuales y responden a ciertas deficiencias que esta campaña aún no han encontrado solución. Todo parte de la lesión de Javi Navarro a comienzos del verano y del pobre nivel mostrado por los refuerzos que debían ser sus teóricos sustitutos. Boulahrouz ni está ni se le espera, y Mosquera sigue mostrando serias lagunas. De hecho, ha sido sintomático que Jiménez lo haya dejado fuera del equipo en uno de los partidos más importantes de la temporada.

Ante esta tesitura, el técnico sevillista parecía haber encontrado más solidez en la pareja de centrales zurdos Escudé-Dragutinovic, pero el miércoles volvieron a flaquear.

Lo que queda claro es que la solución a esta sangría constante está únicamente dentro del vestuario, porque refuerzos no pueden llegar y parece poco probable que Javi Navarro vaya a reparecer (y si lo hace habrá que ver su nivel) antes del final de temporada. Por ahí viene el principal problema a la hora de encajar goles, como se demostró en Estambul, la poca contundencia en la defensa de los balones aéreos.

  • 1