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La democracia se impone en La Alianza

El Pleno del Ayuntamiento de Sevilla aprobó ayer con los votos del PSOE e IU el mantenimiento del nombre de La Alianza para la plaza junto al Alcázar a la que otro acuerdo plenario de 2006 otorgó el nombre de Indalecio Prieto...

el 16 sep 2009 / 05:52 h.

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El Pleno del Ayuntamiento de Sevilla aprobó ayer con los votos del PSOE e IU el mantenimiento del nombre de La Alianza para la plaza junto al Alcázar a la que otro acuerdo plenario de 2006 otorgó el nombre de Indalecio Prieto, el ministro que cedió la fortaleza a la ciudad de Sevilla. El Gobierno municipal trató de dejar claro ayer que no se ha tratado de una revocación del anterior acuerdo plenario porque no querían que se borraran de las actas municipales "los insultos que profirió entonces el Partido Popular contra Indalecio Prieto", según explicó ayer el concejal socialista Juan Antonio Martínez Troncoso. Sea por una vía o por otra, lo cierto es que la corporación municipal aprobó ayer rectificar una decisión tomada en 2006 que contó con un importante rechazo de los residentes de la zona, quienes evitaron la colocación del nuevo rótulo todas las veces que los operarios acudieron a hacer efectivo el acuerdo plenario; la última hace sólo unos días cuando un residente obligó a paralizar el trabajo a dos operarios que ya habían retirado dos letras del rótulo. La alternativa municipal pasa ahora por nominar como Ministro Indalecio Prieto la plaza de la calle Tomás de Ibarra donde se sitúa la Delegación de Hacienda. Más allá de la conveniencia o no de sustituir el nombre de la Plaza, vigente desde 1868 en honor a la fábrica que allí se asentaba, lo cierto es que el ayuntamiento se ha visto obligado a deshacer el camino andado para no dañar más la credibilidad de la corporación. Era lo mejor después de haberse revelado incapaz de ejecutar un acuerdo plenario tres años después de aprobarlo. Así las cosas, la única salida viable pasaba por revocar la decisión por la misma vía que en su día se tomó: el Pleno del Ayuntamiento. Eso normaliza las cosas, pero no restaura el perjuicio para el Gobierno de Sevilla, que ha demostrado una preocupante fragilidad al ser incapaz de ejecutar durante tres años un acuerdo legítimo y democrático.

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