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La despensa más solidaria

Durante 15 días hábiles al mes, el Banco de Alimentos procede al reparto gratuito de productos entre los centros asistenciales a los que atiende, un total de 447 en el último año

el 16 dic 2013 / 21:32 h.

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Reportaje Banco de alimentosDurante 15 días hábiles al mes, en la horquilla que va entre los días 5 o 6 hasta el 23, 24 o 25 de cada mes, las instalaciones del Banco de Alimentos de Sevilla se convierten en una gran despensa de la solidaridad. Por los bajos del paseo Marqués del Contadero desfilan durante ese tiempo ordenadamente decenas de furgonetas procedentes de los centros asistenciales de toda la provincia a los que el Banco de Alimentos suministra comida gratuitamente. Desde que arrancó la crisis la avalancha de peticiones de ayuda a esta institución ha sido tan desbordante que sólo en los últimos tres años los centros atendidos por el Banco de Alimentos han crecido notablemente, al pasar de 352, en 2010, a 447 en 2012, lo que supone un incremento de un 27%. Este salto cuantitativo en el último trienio es aún más representativo cuando se comparan las cifras de personas atendidas: 35.000 en 2010 frente a los 56.609 sevillanos que recibieron ayuda alimenticia el año pasado, un incremento del 64,7%. “Aun así, no podemos atender todas las peticiones que recibimos, lo que nos ha obligado a priorizar las necesidades”, asegura a pie de almacén Antonio Ochoa, responsable del departamento informático de esta institución. De todas las entidades atendidas por el Banco de Alimentos de Sevilla –entre comedores benéficos, guarderías, cáritas parroquiales, conventos, centros de atención a la infancia, a marginados, a inmigrantes, y un largo etcétera–, la que concentra más usuarios es la Misión Evangélica Urbana de Sevilla, que atiende a más de 1.200 personas. A pesar de que diariamente se presentan en sus instalaciones decenas de personas contando sus dramas personales, el Banco de Alimentos no atiende a particulares, sino que colabora con entidades a las se derivan los casos individuales que llegan. Según explica Ochoa, las entidades beneficiarias retiran gratuitamente lotes de productos cuya cantidad varía “en proporción al número de personas atendidas por ellas”. “Como en todos los sitios también aquí se han dado casos de cierta picaresca cuando, por ejemplo, desde un centro se nos comunica que atienden a 200 personas más. No somos policías para invetigar si realmente es así y, en principio, siempre se confía en la buena fe de las entidades. Por eso ahora estamos solicitando a los centros que nos proporcionen los DNI de los cabezas de familia atendidos para llevar un cierto registro. Al final, todo se acaba sabiendo”·. Todos estos lotes se organizan previamente por voluntarios de la institución en palés señalizados con el nombre del centro al que se destinan los alimentos, el código asignado a la entidad y el día previsto para su recogida. El sistema logístico de aprovisionamiento, gestión y distribución de los alimentos está tan afinado que cada centro asistencial dispone con un año de antelación de un calendario con los días asignados cada mes para la retirada de los alimentos. La ayuda mensual que concede el Banco de Alimentos a estas entidades no alcanza el cien por cien de sus necesidades, aunque sí cubre una proporción importante que ronda “entre el 65 y el 70%” de los alimentos que precisan, un procentaje que se incrementa notablemente en el caso de los centros localizados en la capital gracias a la subvención de 500.000 euros concedida por el Ayuntamiento de Sevilla a esta institución para desarrollar su labor. “Todos los alimentos que entran en estas instalaciones lo hacen ya en un palé con un número único que nos permite conocer la trazabilidad de cada producto, es decir, quién lo ha donado, su fecha de entrada y la de caducidad”, resalta Ochoa. Finalizados los días de reparto, vuelta a empezar. El jefe de almacén se encarga de realizar un recuento de las existencias que restan en las instalaciones, información que se pasa al departamento de distribución para que proceda a su nuevo reparto en función del número de centros y de sus lógicas necesidades.

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