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La destrucción masiva de empleo no cesa

En vista de los datos ofrecidos ayer por el Ministerio de Trabajo en los que se certificaba la destrucción de 95.367 puestos de trabajo en el mes de septiembre, los ciudadanos se hacen en líneas generales un par de preguntas: la primera relativa a cuánto va a durar esta dinámica perniciosa de cien mil desempleados más por mes y la segunda acerca de qué se puede hacer para evitarlo.

el 15 sep 2009 / 16:09 h.

En vista de los datos ofrecidos ayer por el Ministerio de Trabajo en los que se certificaba la destrucción de 95.367 puestos de trabajo en el mes de septiembre, los ciudadanos se hacen en líneas generales un par de preguntas: la primera relativa a cuánto va a durar esta dinámica perniciosa de cien mil desempleados más por mes y la segunda acerca de qué se puede hacer para evitarlo. Sobre lo primero, una evidencia: cuando la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, auguró en verano que vendrían trimestres duros, a buen seguro que se refería sobre todo a la destrucción de empleo fruto de la crisis que azota el sistema financiero de las sociedades occidentales. El tiempo que durará esta tendencia está por ver, pero los analistas confían en que su final empiece a vislumbrarse a mediados de 2009 y que la remontada se consolide a partir de 2010. Mientras tanto, toca sufrir una caída inevitable que retrotrae el mercado laboral español a los niveles de 1997 y que eleva el número de parados a los 2,6 millones, una cifra que seguirá subiendo en los próximos meses. ¿Y qué hay que hacer? El Gobierno, la oposición y los agentes sociales saben que no hay recetas milagrosas para frenar este ajuste cuyas principales víctimas son los trabajadores que han pasado a engrosar el paro. Ayer mismo, el vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, rechazaba una vez más la solicitud de la patronal de un abaratamiento de los despidos, pero sí recordaba que hay muchas fórmulas que se pueden estudiar para flexibilizar el mercado laboral y hacerlo más competitivo y productivo. El vicepresidente apostó por distintos modelos de costes de despidos a lo largo de la vida laboral de los trabajadores para reducir la temporalidad en el empleo, pero, eso sí, apuntó que el estudio de estas fórmulas debe hacerse en el marco del diálogo social entre empresarios y trabajadores, es decir, con el consenso necesario para que la sociedad acepte y haga suyos estos cambios.

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