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La deuda termina, la historia continúa

Políticos y pensadores dudan de que el pacto cierre una polémica de gran rentabilidad política

el 20 mar 2010 / 22:20 h.

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El pasado 28 de Febrero, día de Andalucía, en un círculo entre políticos y periodistas, un miembro de la Junta dijo en tono jovial: "¿Por qué escribís tanto sobre la deuda histórica? No está ni por asomo entre las principales preocupaciones de los andaluces". Nadie le quitó la razón.

Sin embargo, hace 30 años que los políticos andaluces hablan sobre la deuda histórica, la defienden o la ridiculizan, y lo hacen en nombre de Andalucía y de los andaluces. La Junta, indirectamente, habla de la deuda cada vez que explica por qué los colegios de esta comunidad están a la cola de España en los informes sobre rendimiento educativo; cada vez que comparan las camas de los hospitales y las viviendas protegidas con otras regiones. "Andalucía", dicen, "compite ahora entre iguales con el resto de comunidades, pero recuerden que no partía de cero, sino de menos diez, y que ponerse al mismo nivel que el resto aún llevará tiempo".

La deuda histórica es el símbolo de lo que se ha dado en llamar "política del agravio", algo que inventaron los nacionalistas y que consiste en pivotar contra el Gobierno central unos supuestos derechos no consumados de las comunidades históricas. como Cataluña, País Vasco y Andalucía. El resto de regiones también lo ha explotado cuando en Madrid gobernaba un partido enemigo. Pero Andalucía, siempre pilotada por los socialistas, lo ha tenido que hacer contra el Gobierno de Felipe González, contra Aznar y contra Zapatero. "La deuda histórica tiene más de carácter conceptual que económico. Es una idea que trasciende la realidad de la que habla", explica Carlos Rosado, ponente del primer Estatuto de autonomía.

Todo el mundo dice que el término se lo inventó Luis Carlos Rejón, ex coordinador regional de IU. Pero la idea se la ‘robó' a un diputado del PP. "Yo era un novato cuando Julio Anguita me envió al Parlamento. Lo único que se me ocurrió fue leer los diarios de sesiones de la primera legislatura para coger ideas. Encontré el concepto deuda histórica referido a una regata que el PP reclamaba para la Bahía de Cádiz. Me gustó y la guardé hasta que llegó el momento de usarla", dice.

Hace tres años el nuevo Estatuto andaluz puso una fecha tope para acabar con el debate: el 20 de marzo de 2010, ayer, el Estado saldó la deuda que tenía con Andalucía por no haberla dotado de suficientes recursos en los 80 para impulsar sus colegios, hospitales y viviendas. Pero después de 30 años de debate con contradicciones notorias por parte del PSOE y del PP es difícil imaginar que mañana no continúe el cruce de acusaciones, para defender y ridiculizar la cuantificación de la deuda.

Punto final. El acuerdo se ha saldado con el traspaso de suelo y activos estatales por valor de 784 millones de euros, que es lo que restaba por pagar de los 1.204,41 millones de euros en los que se cuantificó el total de la deuda histórica. "La deuda no es justa ni injusta. Pero una vez que se acordó que existía, había que pagarla. Andalucía fue la única región que la reclamó entonces, nadie más lo hizo", dice el historiador Antonio Zoido. Rejón, sin embargo, cree que cuantificar la deuda fue traicionar su espíritu. "La deuda histórica nunca se termina. Es algo que estará permanentemente abierto mientras exista un desnivel entre Andalucía y la media española". En la misma línea apunta el catedrático en Antropología Isidoro Moreno: "La deuda histórica no nació en los 80, sino en el siglo XIX, cuando otras comunidades se desarrollaron a costa del subdesarrollo de Andalucía. No se habrá saldado hasta que nuestra región no alcance la media en servicios sociales y eso no se puede cuantificar a priori".

Rosado, en cambio, cree que "lo más razonable era ponerle punto final a este debate". "Para eso se cuantificó, por eso la deuda no encuentra su causa en el primer Estatuto sino en el segundo", dice. El ex presidente de la Junta, José Rodríguez de la Borbolla, que fue el primero en consignar la deuda en los Presupuestos de 1988 reconoce que "después de 20 años" le ha dejado "de interesar este tema". "Pero supongo que lo habrán hecho bien", añade.

Ahora es el PP de Javier Arenas el que se muestra agraviado y el que amaga con llevar la fórmula de pago en solares al Tribunal Constitucional. "No creo que el TC entre a valorar si la tasación se ha hecho bien o mal o si los terrenos valen más o menos. Se metería en un nivel político y técnico que nunca ha abordado hasta ahora", dice la profesora de Derecho Constitucional, Blanca Ruiz.

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