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"La diplomacia española, excepto el Rey, se equivoca con Hispanoamérica"

Enriqueta Vila Vilar, americanista y miembro de la Real Academia de Historia, asegura que "todas las colonizaciones son cruentas. ¿Qué país se las ha cuestionado?"

el 05 ene 2013 / 19:44 h.

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Enriqueta Vila Vilar vive rodeada de reconocimientos, premios y libros que confirman su fructífera labor en torno a la Historia de América.

El pasado mes de diciembre, Enriqueta Vila Vilar (Sevilla, 1935) tomó posesión como nueva académica de la Real Academia de Historia. Americanista de vocación, esta sevillana de trayectoria investigadora más que contrastada sigue soñando con que Sevilla recupere los lazos que, siglos atrás, mantuvo con la que ella considera su otra tierra.

-En los últimos años, la relación entre España e Hispanoamérica se deteriora. ¿Cuáles son los factores que explicarían esta situación?


-La relación siempre se ha dicho que es de amor-odio, aunque debo reconocer que cada vez que he visitado un país, y han sido muchos y muy variados, no he sentido rechazo. Ahora bien, en este momento, las relaciones no son tan buenas como sería deseable porque el indigenismo ha surgido de manera fuerte. Y cuando el indigenismo crece, el españolismo se repudia. Todo lo que está ocurriendo, no obstante, es muy natural: hay mucha pobreza frente a unas pocas fortunas, y esto alimenta los populismos.


-¿Cómo frenar la ola de repulsa a todo lo que suene a España?
-Es que piensan que queremos colonizarlos por segunda vez, aunque ahora sea desde un punto puramente económico. En esta segunda colonización, que aún no se ha ejecutado, hay elementos más positivos que negativos. En la primera colonización, que yo no niego que lo fuera, ocurrió al contrario. Pero todas las colonizaciones son cruentas. ¿Qué país se ha cuestionado una colonización antes de hacerla? Ninguno, excepto España. En la segunda colonización que están intentando ahora las empresas españolas, éstas lo que quieren es ganar dinero, pero también están creando y generando riqueza.


-¿Qué papel juega la diplomacia española para intentar contrarrestar esta visión negativa?
-Excepto el Rey, que se lleva de calle a todos los líderes hispanoamericanos, la labor es muy mala. La diplomacia española se está equivocando. Atiende a Hispanoamérica más como una inversión que como una relación cultural. Y la hispanización fue algo más que comercio. Admitiendo que lo hicimos mal durante la independencia de estos territorios, Hispanoamérica con la República no ha hecho nada. Al contrario, se han empobrecido más.


-¿Es posible que el descrédito de la Casa Real en España se esté trasladando también a Hispanoamérica y que por eso se le hayan hecho desplantes?
-No tengo conciencia de desplantes al Rey. Más bien lo han sido hacia el Gobierno de turno.


-¿Las relaciones con Hispanoamérica son mejores con gobiernos de derechas o de izquierdas?
-No han sido ni mejores ni peores. Recuerdo que Felipe González no era amigo precisamente de los líderes de izquierda. Zapatero cuidó las relaciones con Cuba, aunque ahí están los resultados. Creo que la clave estuvo es que hubieran dejado expandirse a la Teología de la Liberación, aunque esto no dependía del Gobierno español sino de la Iglesia católica. El efecto que tuvo fue muy malo. A Hispanoamérica, si no se la cuida, si no se le da su sitio, cuenta con una mayoría formada para ser manipulada. Ahí está el caso de Venezuela o el de Cuba. En Cuba se han gastado mucho dinero en educación y sanidad pero no han conseguido un Estado del Bienestar: ni hay grandes médicos ni grandes pensadores.


-El Gobierno ha puesto en marcha una campaña para potenciar la marca España, pero ésta ahora mismo en Hispanoamérica ¿resta más que suma?
-Lo de la marca España me parece una chorrada. Si España está bien económicamente, se vende sola. ¿La marca España qué es, poner un toro? En todos los países hispanoamericanos hay sectores que nos adoran y otros, indígenas sobre todo, que nos odian. En cualquier caso, ha habido momentos peores que éste. Ahí está el ejemplo de las no relaciones con México en la época de Franco.


-¿Y Sevilla cómo es que se dejó robar su sello americanista?
-Sevilla, con el Archivo de Indias, es la meca de todo aquel que quiera estudiar sobre Hispanoamérica. Su escuela de hispanistas fue una referencia. Pero ni Sevilla ni la Junta se han dado cuenta de este potencial. En el 92 se tendría que haber creado una gran universidad hispanoamericana entre Sevilla y Cádiz. ¿Por qué no se hizo entonces y por qué no se hace ahora? Quizás porque lo único que interesa es lo mercantil. La cultura no da votos.


-¿Qué queda de aquella escuela de hispanistas sevillanos?
-Ahora mismo hay americanistas de primer orden. Pero la Universidad, no de Sevilla, sino de España, tiene ahora peor nivel que hace 30 años. Por mucho dinero que tengamos, donde antes había dos universidades en Andalucía (Granada y Sevilla), ahora hay diez. Ni el dinero ni el nivel, por tanto, pueden ser los mismos.


-¿Cómo combatir la imagen que se tiene de las academias como instituciones desfasadas?
-Quien dice eso no las conoce. Trabajamos por amor al arte porque no solo no nos dan dinero, sino que nos cuesta todo lo que hacemos. Estamos manteniendo un nivel cultural más alto que el que hay en la Universidad actual.

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