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La disciplina de voto del PSOE sella la mayoría necesaria para la reforma

PSOE, PP y UPN se unen para aprobar la modificación frente al rechazo de los partidos minoritarios y la abstención de CiU .

el 30 ago 2011 / 21:30 h.

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La reforma constitucional por la estabilidad presupuestaria de las administraciones públicas pactada entre PSOE y PP superó ayer su primer trámite gracias a la disciplina y "lealtad" de voto por parte de los propios socialistas y al apoyo de los populares y UPN.

Así, pese a recibir 16 votos en contra al ser tomada en consideración en el Pleno del Congreso, la modificación de la Carta Magna sigue adelante. En concreto, se opusieron a la medida PNV, ERC-IU-ICV, BNG, UPyD y Nafarroa Bai, así como el exsindicalista Antonio Gutiérrez, único diputado de las filas socialista que, fiel a lo que había anunciado, rompió la disciplina de voto.

Casi todos los grupos minoritarios votaron en contra de la modificación del artículo 135 de la Constitución, mientras que los diez diputados de CiU -los nacionalistas ya advirtieron que no se opondrían y se le predecía un voto entre el sí y la abstención- optaron finalmente por no participar en la votación. Los dos diputados de Coalicción Canaria también se abstuvieron.

El portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, fue el encargado de defender desde la tribuna del PSOE una reforma constitucional "solvente y contundente" que "se adapte a los tiempos". Tras señalar los elevados tipos de interés que está pagando España, el portavoz socialista explicó que "no hay mejor forma de despejar incertidumbres que elevando a mandato constitucional el principio de estabilidad presupuestaria".

"No nos podemos permitir deber en exceso porque entonces tendremos que trabajar para pagar los intereses y no tendremos recursos para las mejoras progresivas y solidarias en el conjunto de los servicios sociales", precisó Alonso, quien insistió en la necesidad de "estabilizar el sistema financiero para que vuelva a fluir el crédito a familias y empresas, la inversión y el consumo privado", razones todas ellas que "justifican la reforma".

A todos estos argumentos se sumó la portavoz popular, Soraya Saénz de Santamaría, quien recordó que la reforma "cuenta con el respaldo de más del 90% de los representantes de esta Cámara". "Nos han pedido muchas veces a PP y PSOE que nos pusiéramos de acuerdo y ahora critican que haya consenso", señaló. "Se trata de un acto de responsabilidad en la gestión de los recursos públicos", de manera que los dos grandes partidos "aparcan sus diferencias para presentar juntos una misma convicción: que la estabilidad presupuestaria forme parte del interés general, por encima de otras consideraciones", añadió Saénz.

Y es que, para el PP, la reforma tiene un valor trascendental porque es "el resultado de un acuerdo de los dos grandes partidos" y atiende a un cambio "oportuno y responsable" para "no gastar más de lo que se ingresa".

Estado de bienestar. PSOE y PP coincidieron en que la disciplina presupuestaria que recogerá la Constitución contribuye a preservar el Estado de Bienestar y las conquistas sociales, al tiempo que despeja "incertidumbres" y genera confianza en la economía española. Para socialistas y populares, esta medida es solo el primer paso para devolver la seguridad a la economía española e ir ganando terreno en la recuperación de la confianza hacia las instituciones.

Así, la modificación de la Carta Magna plantea "más responsabilidades" y vincula en este objetivo al Estado, Comunidades Autónomas y entes locales, responsables de más de la mitad del gasto público del país.La unión hace la fuerza y, pese a que PSOE y PP cuentan ya con la mayoría suficiente para aprobar la reforma constitucional, los dos grupos políticos mayoritarios quieren seguir sumando apoyos y se centran para ello en CiU y el PNV.

En esta ocasión, ha sido el vicepresidente y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, quien ha alzado la voz para tratar de estrechar lazos y pedir "generosidad" y "sensibilidad" por parte de los nacionalistas catalanes, en un ejercicio de "esfuerzo común" y "abandono de estrategias electoralistas". "Sería muy importante contar con el apoyo de CiU en el proceso de este cambio", defendió al respecto Chaves, quien consideró que hay "espacio para el consenso".

Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo estar "satisfecho" por el hecho de que el Congreso haya dado luz verde a la tramitación de la reforma constitucional para limitar el déficit de gasto en las administraciones. "Estoy muy satisfecho porque realmente es muy importante para España en este momento". Además, tras asegurar que se siente respaldado por sus compañeros de partido, Zapatero subrayó que tienen un "enorme sentido" de la responsabilidad.

Ahora, los partidos tiene hasta el próximo viernes -día en que está prevista la votación- para presentar enmiendas a la proposición, que será tramitada de forma directa y en lectura única, procedimiento acordado por 319 ‘síes' y 17 ‘noes'. Después, la reforma pasará por el Senado la semana próxima y allí quedaría definitivamente aprobada de no producirse ningún cambio. Si lo hay, deberá volver al Congreso.

Los minoritarios, en contra de las formas y el contenido

Los partidos minoritarios criticaron en su mayoría la forma y el contenido de la reforma y se opusieron por tanto a ella. CiU declinó participar en la votación pese a haber ejercido el turno en contra durante el debate.

Pese a estar presente en el hemiciclo, esta formación optó por no apretar ningún botón en protesta por su expulsión del acuerdo. Su portavoz en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, criticó con dureza la modificación de la Carta Magna porque “rompe el consenso constitucional” establecido en la Transición.

Izquierda Unida, por su parte, impugnó ayer en el registro de la Cámara Baja el procedimiento parlamentario para la tramitación de la proposición de reforma. Y también mostró su rechazo el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, quien acusó a los mayoritarios de “aplicar el rodillo y atropellar a las minorías”, “pasando la apisonadora por encima de las formas y los procedimientos”. Además, avanzó que presentará su propia propuesta vía enmienda.

Otra polémica durante la intervención de los minoritarios giró en torno a Rubalcaba, que abandonó el debate cuando los portavoces de CiU, ERC e IU.-ICV ejercían el turno. “Me voy a tomar un café que me duermo”, dijo a Zapatero.

El 15-M se manifiesta en las inmediaciones del Congreso

Medio centenar de integrantes del movimiento 15-M se concentraron ayer en la Carrera de San Jerónimo para protestar contra la reforma de la Constitución. En un manifiesto repartido entre los asistentes, el 15-M reivindica que la “inusitada reforma” constitucional acordada por PP y PSOE se desarrolla “al dictado de los mercados y de los gobiernos conservadores de las potencias europeas”.

Así, sostienen que con ella se pretende, utilizando “la excusa de ordenar las finanzas”, imponer “el beneficio de unos pocos sobre la voluntad de la mayoría”. Durante la concentración se gritaron las habituales consignas Que no, que no, que no nos representan o Lo llaman democracia y no lo es.

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