La Écija del emperador Augusto

La ciudad acoge la apertura del curso del Instituto de Academias de Andalucía con la conferencia ‘Écija Ciudad Augustea’

el 17 nov 2014 / 12:00 h.

busto-augusto-ecijaÉcija acogió la apertura del curso 2014-2015 del Instituto de Academias de Andalucía, un acto que sirvió como inigualable excusa para conmemorar los 2.000 años de la muerte de Octavio César Augusto, el emperador que fundó la ciudad. Fue con una conferencia sobre la fundación y la primera historia de la Écija romana que, con el título de Écija Ciudad Augustea, ofreció el arqueólogo municipal y académico de la Real Academia Vélez de Guevara, Sergio García-Dils. El pasado agosto se cumplieron veinte siglos de la muerte de Augusto, el princeps bajo cuyo reinado se fundó, en el año 14 antes de Cristo, según las versiones oficiales, la Colonia Augusta Firma, la Écija romana, levantada entre los cursos fluviales del Genil y su afluente, el Argamasilla, y en un enclave presuntamente turdetano que se llamaba Astigi. La etimología del nombre Astigi remite a un lugar seco, equivalente a las Villasecas de poblaciones medievales, que da idea de que el poblado original estaba entre los dos cursos fluviales, en un promontorio que los expertos identifican como el actual barrio de San Gil. La Astigi prerromana era, por tanto, casi una isla de terreno elevado, en una vaguada entre el cauce del río Genil y el del arroyo Argamasilla. En ese pequeño promontorio de no más de nueve hectáreas se levantó la Colonia Augusta Firma. El princeps repartió lotes de tierras entre los veteranos de tres legiones (la II, IV y VI), entre los soldados que se licenciaban. «Los primeros pobladores de la colonia estaban perfectamente organizados, por tanto», expone Sergio García-Dils. El arqueólogo y académico destaca el desarrollo administrativo que buscaba el emperador Augusto con la formación de colonias en los territorios del Imperio. Los mandos de aquellas legiones pasan a tener cargos en la administración de la naciente Écija romana. «Los veteranos se convierten en ciudadanos y antiguos centuriones pasan a tener el cargo equivalente al de alcalde», relató en la conferencia impartida. Cada uno de aquellos veteranos licenciados de la milicia recibió 310 metros cuadrados para establecerse en la antigua vaguada astigitana. La fundación no fue fácil, según García-Dils, pero los primeros colonos eran «una fuerza de trabajo formidable». «No se trataba de contingentes ciudadanos escogidos al azar, como en otros casos», manifestó. Aquellos primeros pobladores, los primeros astigitanos, estaban perfectamente elegidos para la empresa de fundar una nueva colonia, en una época que marcaba el final de las guerras civiles de Roma y el inicio de la que luego fue llamada pax romana, marcada por «una asombrosa política de desarrollo administrativo», según el análisis realizado por el académico. «En la época de Augusto se busca un grupo humano idóneo que posibilitara un futuro a las poblaciones», siguiendo una política territorial y administrativa que «ha marcado el devenir del sur peninsular y de buena parte del Imperio romano y del Mediterráneo», concluyó Sergio García-Dils.

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