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Economía

La economía andaluza deja atrás el sexenio de negrura

El PIB creció el año pasado un 1,4 por ciento espoleado por el consumo familiar, la exportación y el turismo, al tiempo que se recuperó la industria y la inversión. El contrapunto: el empleo.

el 12 mar 2015 / 21:30 h.

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El consumo en los hogares subió en 2014 en Andalucía. / El Correo El consumo en los hogares subió en 2014 en Andalucía. / El Correo 2014 no sólo fue el año de la recuperación en Andalucía, al marcar el primer crecimiento postcrisis, sino que su economía cogió carrera en su último trimestre para así concluir el ejercicio con subida del 1,4 por ciento. Eso sí, la pujanza en los grandes datos aún no se trasladó con intensidad al mercado de trabajo como para constatar una reducción real y significativa del desempleo. Ese porcentaje, que sirve para el empuje de este 2015, está sustentado sobre el consumo de los hogares y las exportaciones, y estas últimas podrían arrojar incluso mejores resultados este año gracias a la bajada del euro respecto al dólar estadounidense, que hace más atractivas las compras ejecutadas desde el extranjero porque se abaratan. En concreto, el Producto Interior Bruto (PIB o valor de toda la producción de bienes y servicios) se apuntó un incremento del 1,4 por ciento el año pasado, frente a la tasa negativa del -1,3 por ciento de 2013 y tras aumentar un 2,2 por ciento en el último tramo de 2014 –de octubre a diciembre–, según los datos de la Contabilidad Regional Trimestral que ayer publicó el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Tal crecimiento anual se edificó sobre dos pilares: el consumo de las familias, que se apuntó un 2,5 por ciento al alza, y las exportaciones, cuya aportación al crecimiento del PIB aumentó un 3,9 por ciento en un año, 2014, que marcó otro récord de ventas andaluzas al extranjero. Eso sí, las importaciones, por aquello de que también se consume más, hicieron lo propio en un 4,1 por ciento, a tenor de la estadística. 2014 determinó, además, el final de la austeridad presupuestaria en las administraciones públicas, al menos en los agregados macroeconómicos –cosa distinta son los recortes a pie de calle–. En efecto, mientras que en 2013 la tijera seguía y seguía cortando (-2,7 por ciento), el año pasado no sólo paró, sino que el gasto desplegado por el Estado, la autonomía andaluza, las diputaciones, las corporaciones locales y las entidades sin ánimo de lucro subió una décima. Poco, pero lo relevante es que hubo un punto de inflexión. Tres cuartos de lo mismo ocurrió con un indicador de tremenda relevancia para las compañías y, por consiguiente, para el empleo. Se trata de la formación bruta de capital fijo, que no es otra cosa que la inversión, fundamentalmente la empresarial –mientras más exista, en teoría más puestos de trabajo se generan–. Quedaron atrás las caídas de la crisis económica para aumentar en 2014 un 0,9 por ciento. Es decir, las empresas se preparan para un escenario de mayor actividad. Dos sectores sumaron, otros dos restaron. El primario (campo y pesca) bajó un 2 por ciento tras el subidón del 16,8 por ciento de 2013 –son los lógicos vaivenes de las cosechas agrarias, en especial la del aceite de oliva–. La construcción, por su parte, siguió sin levantar cabeza, a falta del efecto de las ayudas públicas aprobadas para la rehabilitación de viviendas. Así, el año pasado la actividad económica generada por el ladrillo cayó un 1,1 por ciento, si bien esta tasa nada tiene que ver con el -6,3 por ciento de 2013 ni tampoco con los dos dígitos en negativo de los primeros ejercicios de la crisis. Los servicios, en un año con nuevo récord de turistas, saldaron 2014 con un 1,8 por ciento al alza, espoleados por el comercio, el transporte y la hostelería, que se apuntaron un incremento del 3,5 por ciento. Y, dentro de ellos, atentos al 4,6 por ciento de crecimiento de los servicios profesionales, porque aquí hay muchos autónomos y emprendedores. Y la industria fue la otra actividad en positivo, y merece una mención especial por la importancia que entraña para la estabilidad laboral: escaló un 2,4 por ciento, mientras que en 2013 se desplomó el 5,2 por ciento. Y llegamos al último apartado de los datos del PIB, los que hablan del mercado de trabajo. Los puestos de trabajo totales generados por la economía andaluza se situaron en 2.794.047, un 2,4 por ciento más que en 2013. Y es el primer más que se escribe desde que irrumpió la crisis –un año antes fue el 2,4 por ciento menos–. El mayor incremento afloró en el campo (12,7 por ciento), con un 1,3 por ciento en la industria, un 0,9 por ciento en la construcción y un 1,6 por ciento en los servicios. La remuneración de los trabajadores subió un 0,7 por ciento, es decir, por encima de la inflación, que fue negativa en 2014.

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