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Economía

La economía andaluza toma impulso por el empuje del consumo

El consumo y el crecimiento industrial, claves en el incremento. Se encadena así tres trimestres consecutivos de alzas. El empleo subió el 1,6%.

el 18 dic 2014 / 21:35 h.

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El crecimiento industrial fue una de las claves del impulso del PIB andaluz en el tercer trimestre. / Juan Manuel Cabrera El crecimiento industrial fue una de las claves del impulso del PIB andaluz en el tercer trimestre. / Juan Manuel Cabrera Teniendo en cuenta que partía de datos negativos, la gráfica que representa el crecimiento de Andalucía parece disparada cual flecha. El Producto Interior Bruto (PIB, que mide el valor de la producción de todos los bienes y servicios de una economía) cogió carrera entre julio y septiembre de 2014 y empalmó así tres trimestres consecutivos de alzas. La recuperación, pues, al menos en los indicadores agregados, es un hecho, aunque tarde en trasladarse a lo que más interesa: el empleo. En concreto, el PIB aumentó un 1,5 por ciento en el tercer tramo del ejercicio en tasa interanual, es decir, comparada con igual periodo de 2013. Ese impulso tuvo tres claves principales. Una, la subida del gasto de los hogares y también de las administraciones públicas. Dos, las exportaciones. Y tres, el empuje de la industria y del comercio. Las familias andaluzas aumentaron sus gastos el 2,1 por ciento interanual y un 1,1 por ciento lo hicieron las administraciones, que tratan de sacudirse la austeridad aumentando la inversión y el desembolso para planes de empleo. Así, la región repuntó su consumo conjunto un 1,8 por ciento en el periodo. La aportación de las exportaciones a la escalada del PIB fue del 3,2 por ciento, muy por encima de datos trimestrales anteriores. Pero el mayor consumo también llevó aparejada una subida de las importaciones, del 3,3 por ciento, que es un porcentaje sensiblemente superior a los registros precedentes. Frente al recorte interanual aflorado para el sector primario, del 1,5 por ciento, creció la industria en un 1,8 por ciento –especial fue el énfasis para la manufacturera, con un 3,1–, y los servicios escalaron un 1,7. Y aquí hacemos una parada ya que merece resaltar el 3,5 por ciento arrojado por el comercio, la hostelería y el transporte –quizás donde más se aprecia el citado tirón del consumo familiar–. Dos labores también comienzan a brillar, y a ambas habrá que prestarles atención en lo sucesivo: por un lado, la actividad inmobiliaria (1,8 por ciento), y por el otro, los servicios profesionales (2,6). Por el contrario, y fruto de su severo ajuste, el negocio de la banca sigue sin levantar cabeza (-5,7 por ciento). ¿Y qué hay de la construcción? Continúa en tasas negativas: -0,8 por ciento en comparación interanual, pero lejos del -1,7 por ciento del segundo trimestre o del -3,9 del primero, y nada que ver con la escalofriante bajada del 11,9 del último tramo de 2012. Importantísima para comprender cómo evolucionan las empresas: la denominada formación bruta de capital, y que es la inversión. Creció seis décimas en el tercer trimestre. Si bien fue poca cosa, su recuperación es relevante porque invertir implica que se manejan perspectivas a?dicionales para el negocio y, por tanto, para el empleo. ¿Qué fue del empleo? Pues creció un 1,6 por ciento en su tasa interanual, equivalente a 45.110 puestos, hasta quedar en los 2.786.231. Y para que se entienda mejor: el 1,5 por ciento de aumento del PIB se tradujo en aquel 1,6 laboral.

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