Local

La economía empieza a asustar

La economía, los problemas de la economía en realidad, es otra vez la primera preocupación de los españoles. Ya está por encima de los hasta ahora tradicionales como el terrorismo, que se aupó al primer lugar cuando ETA rompió la tregua y volvió a matar; y la vivienda.

el 15 sep 2009 / 02:34 h.

La economía, los problemas de la economía en realidad, es otra vez la primera preocupación de los españoles. Ya está por encima de los hasta ahora tradicionales como el terrorismo, que se aupó al primer lugar cuando ETA rompió la tregua y volvió a matar; y la vivienda, verdadero quebradero de cabeza de los ciudadanos hasta hace pocos meses. Y esa inquietud financiera del colectivo social no parece asentarse como hasta ahora en los mensajes más o menos alarmistas que se han proyectado desde algunos grupos interesados durante la campaña electoral o al tajante reajuste que están sufriendo sectores como el ladrillo, acostumbrado a más de una década de crecimiento imparable, precios inalcanzables y abusos atizados por la especulación. El ciudadano siente el zarpazo de la economía porque las variables financieras empiezan a afectar a la cartera doméstica. Así, los tipos de interés y su referencia europea vuelven a repuntar en marzo con su demoledor reflejo en las letras de la hipoteca. Los precios de los alimentos y servicios básicos (combustible) han experimentado una subida tan brutal en los últimos meses que la mayor parte de las familias se han visto obligadas a revisar a fondo el destino de sus gastos tras años de discutidas alegrías en el consumo. Es seguro que el aumento del paro añadirá más dramatismo aún a esa percepción general de que la economía va mal y puede ir peor. Sin embargo, aunque el recorte del gasto sea perjudicial para un sistema que tiene en el consumo a uno de sus pilares básicos, el estímulo del ahorro consiguiente que conlleva una situación de mayor estrechez económica debe ayudar a la recuperación de los malos datos económicos que ahora se manejan. Sería deseable que las familias aprendiesen a partir del actual ajuste a racionalizar más su gasto doméstico futuro para sortear dentro de unos años otro posible batacazo como el que muchos padres y madres de familia comienzan a experimentar ahora.

  • 1