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«La educación debe ser un ámbito prioritario para combatir la exclusión»

El director ejecutivo de la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación aseguró que la Universidad tiene la obligación de responder a la sociedad situando el problema de la exclusión en el centro de sus reflexiones.

el 23 jun 2014 / 22:43 h.

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La educación es un ámbito prioritario para combatir la exclusión. Así lo defendió ayer el director ejecutivo de la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación, Pedro Caldentey, durante la mesa redonda Retos actuales de la Acción Social celebrada ayer en la Casa de la Provincia en el marco del foro Diálogos Loyola, que organiza la Universidad Loyola Andalucía. En este sentido, el también profesor de economía aplicada en ETEA aseguró que la Universidad tiene la obligación de responder a la sociedad situando el problema de la exclusión en el centro de sus reflexiones, formando además a gente dispuesta a servirla y abriendo líneas de investigación que generen aportaciones a este debate. Caldentey afirmó que la acción solidaria personal y colectiva está jugando un papel decisivo en esta crisis y argumentó que «si con tasas de desempleo del 35% no están ardiendo las calles es gracias a la acción comunitaria y a que la sociedad está involucrándose en la exclusión de sus gentes» En la misma línea se pronunció otro de los ponentes de la mesa redonda,el director del área social de la Fundación La Caixa, Marc Simón, quien señaló como una de las prioridades de la acción social el hacer partícipes a las personas excluidas de su propio itinerario vital. Asimismo, formuló como «el mejor factor contra la exclusión» el fortalecer el núcleo familiar. Simón manifestó que con tasas de desempleo del 25 o del 30% es imposible salir de la crisis por lo q ue demandó «medidas que fomenten la actividad econónmica». Moderada por el director de Cáritas Sevilla, Mariano Pérez de Ayala, la mesa redonda contó además con la intervención del director general de Intermón Oxfam, José María Vera, quien aportó datos reveladores de la creciente desigualdad que ha generado esta crisis. Así, expuso que el 70% de la población mundial tiene el 3% de las riquezas de todo el mundo, mientras que el 0’7% de la población, o lo que es lo mismo 32 millones de personas, acaparan el 41% de la riqueza. Para José María Vera, la «desregulación financiera y la precarización salarial» han sido algunos de los factores que han acrecentado la brecha entre ricos y pobres desde que se desatara esta crisis mundial, al tiempo que denunció que «a medida que la sindicación ha sido más baja, las diferencias salariales han ido creciendo dentro de las empresas».

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