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La educación se debe imponer a la represión

Ha vuelto a ocurrir. En Isla Cristina, la Guardia Civil ha detenido a tres menores, uno de ellos con 13 años, acusados de violar a una niña de 12 en la madrugada del sábado durante las fiestas de la Virgen del Carmen. La noticia de esta supuesta violación múltiple llega cuando la sociedad aún no ha digerido el impactante suceso ocurrido en Baena...

el 16 sep 2009 / 05:56 h.

Ha vuelto a ocurrir. En Isla Cristina, la Guardia Civil ha detenido a tres menores, uno de ellos con 13 años, acusados de violar a una niña de 12 en la madrugada del sábado durante las fiestas de la Virgen del Carmen. La noticia de esta supuesta violación múltiple llega cuando la sociedad aún no ha digerido el impactante suceso ocurrido en Baena (Córdoba), donde seis jóvenes, cinco de ellos menores, violaron presuntamente a una niña de 13 años a plena luz del día bajo amenazas de colgar en internet la relación sexual que había mantenido anteriormente con uno de ellos.

En el caso de Huelva, existen varios paralelismos como la existencia de un menor inimputable por no haber cumplido aún los 14 años, edad mínima penal en España. La sociedad reclama actuaciones de gobernantes y jueces para castigar al máximo comportamientos que señalan un peligroso camino por el que se está adentrando parte de la juventud española, completamente alejada de los valores de igualdad, género y respeto a las personas. Lejos de eludir el debate, es conveniente que el poder legislativo analice estos asuntos al margen del fragor y la inmediatez de casos concretos.

Que se debata sobre el endurecimiento de las penas a menores, pero teniendo en cuenta los factores fundamentales de reinserción que garantiza la Constitución. Sí es fundamental y urgente que las administraciones competentes en educación elaboren de forma conjunta un diagnóstico y un posible tratamiento al auge de comportamientos violentos en los adolescentes, sobre todo en los casos relacionados con vejaciones en internet tal y como reclama la Fiscalía en su memoria anual. Y no sólo las administraciones: los profesores, y sobre todo los padres, deben cumplir un papel fundamental como responsables de la educación de los niños, vigilantes siempre dentro de los márgenes de autonomía del menor. La educación siempre será mejor que la represión.

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