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La educación, un arma para blindar la democracia

Fue Medalla de Andalucía en el 2000 y ayer recibió la mayor distinción que concede la comunidad autónoma. Juan Antonio Carrillo Salcedo es ya Hijo Predilecto de Andalucía y fue el encargado de tomar la palabra en el acto institucional del 28-F en nombre de todos los galardonados.

el 15 sep 2009 / 23:21 h.

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I.C.

Fue Medalla de Andalucía en el 2000 y ayer recibió la mayor distinción que concede la comunidad autónoma. Juan Antonio Carrillo Salcedo es ya Hijo Predilecto de Andalucía y fue el encargado de tomar la palabra en el acto institucional del 28-F en nombre de todos los galardonados. Habló fundamentalmente de valores y del peso que éstos deben tener en la educación, la principal arma en la que confió el catedrático de Derecho Internacional, especialista en Derechos Humanos, para blindar la democracia.

La educación es la que hace posible, según dijo, que "todos los seres humanos sin distinción ni discriminación alguna puedan disfrutar de la dignidad legal que les es inherente". La educación permite, agregó el profesor natural del municipio sevillano de Morón de la Frontera, inculcar en la sociedad que "no todo vale". "Para que podamos así recuperar palabras como pudor, decoro, decencia, honestidad, que pueden parecer conservadores pero que hoy, en nuestra sociedad, acaso sean portadoras de una poderosa carga revolucionaria", abundó el ex decano de la facultad de Derecho sevillana. Debe vertebrarse "en torno a tres ideas-eje", que fueron además las que le sirvieron para hilar su discurso: la responsabilidad, la igualdad y la solidaridad. En este último punto es en el que la educación muestra "con mayor claridad su carácter de instrumento para la subversión del desorden establecido". Porque el orden, aclaró, "no es lo que es sino lo que debe ser". "La dignidad de los débiles, de los marginados y de los excluidos está pisoteada", sostuvo Carrillo Salcedo, que consideró que "estamos insensiblemente instalados en una especie de cultura de la desigualdad".

Aceptó que las propuestas de su discurso pueden parecer "utópicas", pero negó la mayor: "Son la expresión de una esperanza y un compromiso, el de ser fiel a mis convicciones. Fiel a una esperanza, fiel a una idea hecha compromiso: la de la dignidad intrínseca de todo ser humano".

Como sólo él tuvo la oportunidad de tomar la palabra en nombre de los distinguidos, en su discurso hubo referencias cariñosas a las personas elegidas por el Gobierno andaluz para ser Medallas de Andalucía. Se dirigió a cada uno de ellos.

Al biólogo Fernando Hiraldo, director de la Estación Biológica de Doñana (EBD); a la asociación A toda Vela, al empresario Juan Jiménez Aguilar, a la cantante María del Mar Rodríguez Lamari, a la presidenta de la Fundación Casa de Medina Sidonia, Liliane Dahlmann; a la esquiadora María José Rienda; al doctor Guillermo Antiñolo; al diseñador Elio Berhanyer; a la maestra de canto Adela Domingo y a los familiares de los futbolistas Daniel González Güiza, Carlos Marchena, José Manuel Reina y Sergio Ramos, ausentes por motivos profesionales. Estos deportistas fueron distinguidos por la victoria de la Selección española en la Eurocopa del verano pasado. De ese grupo de campeones andaluces, sólo Juan Gutiérrez Juanito pudo asistir al acto. "Bético tenía que ser", bromeó Carrillo Salcedo.

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