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La elección del presidente alemán amenaza el Gobierno de Merkel

¿El independiente Joachim Gauck o el barón regional conservador Christian Wulff? Hoy la elección del próximo presidente de Alemania se ha convertido en uno más de los problemas que minan día a día la credibilidad de la coalición de Gobierno que lidera Angela Merkel.

el 29 jun 2010 / 20:30 h.

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La canciller alemana, Angela Merkel.
Hace dos semanas Wulff fue la gran apuesta formal del Ejecutivo de Merkel, que cuenta con una teórica mayoría en la Asamblea Federal para defender su candidato, tras la renuncia inesperada del jefe del Estado, Horst Köhler.

Pero pocos días después, socialdemócratas y verdes presentaban un candidato sorpresa en la persona del opositor al régimen comunista en la República Democrática Alemania (RDA) e investigador de las actas de la policía política (Stasi) nombrado por el entonces canciller Helmut Kohl: Joachim Gauck.

Desde entonces el candidato concertado de conservadores y liberales, Wulff, ha visto cómo desde sus propias filas destacados pesos pesados cambiaban de bando y apoyaban a Gauck.

Los analistas políticos auguran que, de fracasar la apuesta de Merkel y el líder liberal Guido Westerwelle, vicecanciller y ministro de Exteriores, para ocupar el Palacio presidencial de Bellevue, se produciría una catástrofe política para la coalición. Un gobierno ya muy dañado de por sí por la evidente tensión que se registra desde el principio de la legislatura a cuenta de temas fiscales, sanitarios o, más recientemente, la supresión del servicio militar obligatorio.

A los rebeldes de las filas gubernamentales se sumó recientemente el veterano político cristianodemócrata y ex presidente de Sajonia Kurt Biedenkopf quien propuso a Merkel la posibilidad de liberar el voto en la Asamblea Federal sin obligación de acatar la disciplina de los partidos. "Quien sea elegido por ‘soldados de partido' no podrá ser un buen presidente para Alemania", declaró Biedenkopf, reflejando la buena disposición del común de los votantes en las encuestas a ver en el Palacio de Bellevue un presidente apolítico.

El nuevo presidente será elegido hoy por la llamada Asamblea Federal, formada por los 622 diputados del Bundestag o Cámara baja del Parlamento más el mismo número de delegados de los 16 estados federales.

Biedenkopf es la guinda de una serie de políticos conservadores o liberales que apuestan claramente por Gauck frente a Wulff. En la lista se hallan, entre otros, la diputada de la Unión Cristianodemócrata (CDU) Vera Lengsfeld, opositora en la RDA como Gauck, o las delegaciones del Partido Liberal (FDP) tanto en Sajonia como en Bremen.

El propio Wulff es consciente del daño que causan las disensiones internas en la elección presidencial y ha apremiado a sus correligionarios y aliados a acabar con ellas. "Los tres partidos (CDU, FDP y los socialcristianos de la CSU bávara) tienen que ponerse de acuerdo y dar muestra de cohesión, ha dicho Wulff.

Gauck subrayaba la pasada semana que no se presenta como candidato para "promover un gobierno rojo-rojo-verde", es decir, de socialdemócratas, verdes y La Izquierda. Al tiempo, se mostraba convencido de que "Merkel no ve mi candidatura como un ataque a su gobierno".

En el supuesto de que la elección del jefe del Estado fuera directa por el pueblo, Gauck sería sin duda el elegido, según reflejan las numerosas encuestas elaboradas. El barómetro político de la televisión ZDF otorga a Gauck hasta un 39% de apoyos frente al 31% que recibiría Wulff y el 3% de la candidata del Partido La Izquierda, la veterana periodista Lukretia Jochimsen. Otros sondeos de los últimos días, como el de la revista Stern, atribuyen a Gauck hasta un 41% de apoyo popular y un 35% a Wulff.

El hasta ahora presidente de Alemania, Hörst Kohler, dimitió el 31 de mayo después de unas declaraciones en las que aseguraba que la misión militar de Berlín en Afganistán defendía los intereses económicos del país.

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