La elevada tasa de paro interrumpe la convergencia de Andalucía con la UE

Un informe de la Junta advierte de que “se ha frenado” el acercamiento del nivel de riqueza andaluza con Europa. El plan de competitividad (2007-2013) preveía llegar al 85% del PIB de la UE este año y reducir el paro al 8,7%

el 11 ago 2013 / 23:58 h.

Sevilla 14 11 2012 Huelga General FOTO:J.M.PAISANOLa crisis en el año 2012, en el que la contracción de la economía andaluza alcanzó un punto álgido a consecuencia de la terrible tasa de desempleo, “ha frenado el proceso de convergencia y acercamiento a los niveles medios de riqueza de Andalucía con la Unión Europea de los 27”, según se desprende del Informe Económico de Andalucía 2012, que elabora y acaba de hacer público la consejería de este área. Desde la entrada de España en la UE (1986), el nivel de riqueza de los andaluces ha dado pasos de gigante. La convergencia se mide a través del llamado PIB nominal per cápita, una variable que permite comparar, en términos homogéneos, el poder de compra de los andaluces respecto a otras regiones y países de Europa. A lo largo de estos últimos 26 años, Andalucía ha experimentado un crecimiento real acumulado del 111,6%, muy superior al conjunto de la media europea (67,2%) y 12,6 puntos por encima del incremento medio de España (99%). Se puede decir que empezó la carrera muy por detrás de otras comunidades y regiones europeas, pero ha avanzado más rápido. Sin embargo, en un contexto de recesión global, el PIB andaluz respecto a la zona euro cayó seis puntos porcentuales entre 2007 (año de inicio de la crisis) y 2010. Sólo en el último ejercicio la riqueza andaluza se contrajo un 5,7%, mientras que el retroceso en la UE de los Quince (las economías de referencia en Europa) fue del 3,6%. El último informe de la Junta confirma el estancamiento de la economía andaluza, una tendencia que empezó con la abrupta caída del poder adquisitivo en 2007, rozó el momento más dramático en 2010 y continúa en muerte clínica en 2011 y 2012. La razón principal es que la región está lastrada por la elevada tasa de paro (35,8% de la población activa), por eso el informe de Economía muestra además síntomas de regresión en los logros obtenidos gracias a la convergencia de Andalucía con la UE de los 27. En el periodo 2007-2013, España fue uno de principales beneficiarios de los fondos estructurales de la UE, con 35.000 millones de euros. La mayor parte de las ayudas (19.479 millones) se concentraron en las comunidades más pobres, las llamadas regiones de objetivo uno o de convergencia, cuyo PIB estaba por debajo del 75% de la media comunitaria: Andalucía –junto a Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia– ha sido objetivo prioritario de las ayudas durante estos siete años. De ese grupo, sólo Extremadura conservará los fondos europeos a partir de 2014, el resto perderá la mayor parte porque, en teoría, su nivel de renta ya ha superado el 75% de la media comunitaria. Analizar los últimos siete años de los fondos europeos es analizar la etapa de la crisis internacional. La evolución de Andalucía es decreciente, igual que el resto de regiones y países. Pero a pequeña escala, si se observan los objetivos que la Junta, la patronal y los sindicatos se marcaron hace siete años, cuando se aprobaron las líneas básicas del plan económico para Andalucía 2007-2013, el resultado hoy está muy lejos de aquel ambicioso proyecto. Entonces José Antonio Griñán era consejero de Economía. El plan pactado con los agentes sociales se bautizó Estrategia para la Competitividad de Andalucía (2007-2013) y el objetivo principal era “elevar la convergencia andaluza hasta el 85% del PIB per cápita de la UE y reducir la tasa de paro al 8,7%”. Sin embargo, la región sufre hoy un índice de desempleo próximo al 36% (1.440.000 parados), y en 2012 el nivel de renta de Andalucía se situó en el 78% de la media de la UE de los 27, según el informe. El contraste entre lo prometido y lo conseguido es salvaje. La estrategia de competitividad para Andalucía que se diseñó en 2007, antes de que estallara la burbuja inmobiliaria y de que se produjera una contracción del crédito interbancario a escala global, preveía una inversión en siete años de 55.000 millones, de los cuáles más del 70% se iban a financiar con el ahorro bruto de la Administración andaluza. En lugar de eso, la Junta ha llegado a 2013 con un grave problema de liquidez, arrastra pesadas deudas con bancos y proveedores y tiene dificultades para autofinanciar sus servicios públicos (el año pasado se acogió al fondo de rescate autonómico del Gobierno, que le inyectó 5.000 millones). El primer año en el que golpeó la crisis, 2007, Andalucía se situó en el 81% de la media de la UE-27. Desde entonces el PIB nominal andaluz no ha dejado de caer, y la población ha ido en aumento. La convergencia bajó al 80% en 2008, al 79% en 2009 y se desplomó hasta el borde de la línea roja en 2010, cuando la región se situó en el 75% respecto a la media europea. El poder adquisitivo del andaluz contra los precios europeos El llamado poder de compra es una variable que iguala el poder adquisitivo de una moneda en su país con lo que dicha moneda podría adquirir fuera del mismo (un euro en España no compra lo mismo que un euro en Alemania), y esto permite efectuar comparaciones homogéneas del nivel de vida de los ciudadanos europeos en distintos territorios. En el caso de Andalucía, el PIB nominal per capita se estancó en 2008, retrocedió a un ritmo de un punto porcentual por año en 2009 y en 2010, y luego de forma menos acelerada. El año pasado el PIB andaluz se contrajo un 5,7%. Esta situación, dice el informe, viene explicada por tres factores: el incremento significativamente más intenso de la población andaluza (2,9% más, el triple que el conjunto de la UE); mayor desplome del PIB respecto a la media europea (-1,6% entre 2007 y 2010, frente al -1% de la UE) y el acercamiento del nivel de precios de Andalucía al promedio de Europa: la capacidad adquisitiva representaba el 89,7% de la media en 2007 y ahora, el 93,6%. Dentro de las variables que se miden para analizar el recorte de distancias con Europa –tasa de empleo, productividad y paridad del poder de compra– ha sido el mercado laboral el que mostró el comportamiento más negativo (1,4 millones de parados según la última Encuesta de Población Activa (EPA).

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