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La emoción marca hoy el cónclave del cambio

Tras meses de polémica por la bicefalia, Chaves da el poder a Griñán y un partido unido que él no encontró cuando llegó. Griñán promete relevo generacional, agilidad y más cercanía al ciudadano.

el 11 mar 2010 / 21:41 h.

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Los secretarios provinciales almorzaron ayer con el secretario de Organización del PSOE-A, Rafael Velasco.
Si el PSOE andaluz vive hoy y mañana un congreso tranquilo o no tanto es algo que a priori no se puede adivinar. Pero lo que seguro vivirá es un cónclave histórico y emotivo, o al menos, quien deja la Secretaría general del partido tras 16 años al frente, Manuel Chaves, reclama su "derecho a la emoción" cuando presente su último informe de gestión.

 

En la cita de hoy, Chaves dará por segunda vez el relevo a José Antonio Griñán. Hace once meses lo hizo como presidente de la Junta de Andalucía al marcharse al Gobierno central como ministro de Política Territorial y dejar el Ejecutivo andaluz en manos del que hasta entonces fue su consejero de Economía. Hoy lo hará al frente del PSOE-A para acabar con una bicefalia que si inicialmente no planteó problemas, finalmente acabó por precipitar la celebración de un congreso extraordinario que durante meses ambos protagonistas, y el resto de la dirección del partido, estuvieron descartando en aras de centrar toda su atención en luchar contra la crisis.

Entre "dimes y diretes" internos, que Chaves intentó acallar sin éxito, y reivindicaciones de liderazgo por parte de Griñán, ambos acordaron -no sin discrepancias previas que han reconocido públicamente- finalmente adelantar el congreso para materializar el relevo, pues la "modélica transición" realizada en la Junta no ha sido visualizada como un cambio por los andaluces, según se desprende de las encuestas electorales. Los mismos argumentos usados inicialmente para rechazarlo sirvieron para justificarlo: el partido debía dejar de distraerse en temas internos para ocuparse de la crisis.

Y Griñán llega a su cita con el "cambio" con el reto, según le recordó ayer el aún secretario de Organización del partido, Rafael Velasco -y probable número dos de la Ejecutiva que forme Griñán-, de "consolidar y avanzar en los muchos logros y en la modernización de Andalucía tanto como se ha hecho de la mano de Manuel Chaves" y mantener la unidad lograda por su antecesor en el PSOE andaluz.

Una unidad que Chaves no encontró cuando llegó en 1994 a la Secretaría general, con cuatro años de bicefalia a sus espaldas con él como presidente de la Junta y Carlos Sanjuán como líder del partido, y un PSOE dividido entre "guerristas" y "renovadores" y que deja, 16 años después -es quien más tiempo ha ostentado el cargo-, un partido "en paz, unido y cohesionado", según él mismo lo definió. Antes de presidir ayer la última reunión de la Ejecutiva regional, aclaró que "es una despedida muy relativa porque algunos continuarán en la Ejecutiva, otros no, pero en definitiva, todos vamos a seguir en el partido, a disposición del partido y de la nueva Comisión Ejecutiva".

Griñán no encontrará "chavistas" y, pese a pertenecer a la misma generación que Chaves (el también vicepresidente del Gobierno tiene 64 años y Griñán 63) anuncia relevo generacional, una estructura más ágil y más cercanía del partido a la ciudadanía en un momento en el que las encuestas conceden un empate técnico e incluso una ligera ventaja electoral al PP, lo que ha sido, al menos, "motivo de reflexión" en el PSOE, en palabras de quien fue la mano derecha de Chaves, Luis Pizarro, y a quien muchos reivindican que siga contando en el partido con o sin cargo orgánico.

Es el partido y el contexto con el que llega Griñán a este congreso donde, como destacan los socialistas, "se sabe como se entra pero no como se sale".

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