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La Encarnación se pone cuesta arriba

El sobrecoste de la obra amarga al alcalde su último año en el cargo

el 17 jul 2010 / 18:55 h.

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La despedida del alcalde, después de una década al frente de la capital de Andalucía, se le va a hacer tan empinada y cuesta arriba como las escaleras que llevan a la copa de los parasoles de la Encarnación. La desviación presupuestaria de este proyecto -firmado por Jürgen Mayer, un arquitecto tan absolutamente desconocido en el mundillo profesional como osado- y el hachazo que ha recibido de los juristas de la Junta de Andalucía (Consejo Consultivo) le van a amargar el año escaso que le queda con el bastón de mando de la ciudad.

Con la Encarnación, el crédito del alcalde (y ya veremos si el de la marca PSOE en Sevilla para las elecciones de 2011) se ha agotado. Ya no quedan muchos más cartuchos que gastar. Ya no hay conejos en la chistera. Por eso, del Pleno extraordinario que el alcalde ha convocado para el próximo miércoles con el fin de cargar el fiasco de la Encarnación sobre los hombros de toda la Corporación ya se sabe el resultado. El Gobierno presentará informes del secretario municipal y de la Gerencia de Urbanismo donde se apelará de nuevo al "interés público" como el principal motivo de peso para continuar con las obras. El argumento económico, ahora sí, será más que suficiente para que el PSOE pida seguir con los trabajos. ¿Cómo dejar esta obra a medias y con la cantidad de dinero gastado en plena crisis? El alcalde obviará (ya lo hizo) el informe del secretario municipal de ¡2007! en el que se abogaba por parar la obra y firmar un nuevo contrato ante la "imposibilidad" de continuar. Monteseirín decidió entonces guardar el informe en un cajón. Hoy, ese gesto les va a costar a los sevillanos 90 millones de euros, 30 más de lo previsto.

La Encarnación persigue al alcalde. Su desorbitado sobrecoste, su "inejecutable" diseño y la empresa que lo ejecuta. Porque Sacyr tiene todas las de ganar. El contrato firmado con ellos deja en la cuerda floja al Ayuntamiento ante cualquier eventualidad como la que se está sufriendo ahora. Sacyr (su presidente arremetió contra el PER por "fomentar la vagancia") sabe que el alcalde ha puesto gran parte de su crédito político en este proyecto y que las elecciones están a la vuelta de la esquina. Así que va a presionar (ya lo está haciendo) para conseguir sacar la mayor tajada. El Ayuntamiento ya dice que la caja está vacía, pero ¿quedará algo de los convenios urbanísticos firmados al amparo de la revisión del Plan General?
De hecho, la Encarnación ha destapado otro de los informes top secret custodiado en las caracolas de la Isla de la Cartuja (sede de la Gerencia de Urbanismo). Los algo más de 200 millones de euros que pagaron los empresarios para costear sistemas generales (ellos entiende carreteras e infraestructuras básicas, como las conducciones de agua y luz) en los terrenos de expansión de la ciudad han ido a sufragar, entre otras cosas, las setas. El mismo delegado de Urbanismo dio el dato en la sede de la patronal de la construcción (Por cierto, una broma de mal gusto que sea Manuel Rey el que tenga que tragarse el sapo de la Encarnación cuando Celis y sobre todo Emilio Carrillo y Manuel Marchena, como delegado y gerente de Urbanismo, fueron los que dieron su plácet al concurso de ideas del que salieron las setas).

Se refería a la construcción del nuevo Fibes, pero bien vale para la Encarnación. El alcalde acusó en el Pleno del viernes al candidato del PP a la Alcaldía y portavoz municipal de los populares, Juan Ignacio Zoido, de ser demasiado "prudentito" a la hora de hacer política para Sevilla. Para Monteseirín, con Sevilla hay que "jugar fuerte". Tiene razón en la mayor: quien no arriesga, no gana. Ahí está la peatonalización de la Avenida y la Alfalfa. Las críticas le llovieron durante meses, pero los hechos han venido a aplaudir su valentía. En la Encarnación, sin embargo, el problema ya no es de osadía. Ya no se trata de si el diseño gusta más o menos. Si entona o no con el entorno patrimonial del Centro. Ni siquiera si es un diseño moderno. El problema del corazón del Centro -llamado a ser un revulsivo similar al Guggenheim de Bilbao...- es que se ha salido de madre. No ha dejado de ser un saco sin fondo. Ya se tiró el dinero a la basura cuando el PSOE, en coalición con el PA, empezó a hacer un proyecto con aparcamiento incluido que se frenó cuando los andalucistas salieron del Ayuntamiento e irrumpió IU en el Gobierno local.

Por cierto, ¿cuál es el papel que IU, con Antonio Rodrigo Torrijos al frente, quiere jugar en el enésimo capítulo de la Encarnación? Ahí está una de las claves. El alcalde necesita a IU para salir con menos heridas en el cuerpo. Hasta el momento, la federación no ha dicho esta boca es mía. Espera para hacerlo a conocer el contenido de los informes que se están preparando y cuya conclusión ya ha insinuado Urbanismo: el citado antes "interés público". Torrijos vuelve a tener el balón de oxígeno que necesita el alcalde para llegar con algo de resuello al final de este mandato. La otra pieza del debate, por ahora secundaria, es el candidato del PSOE Juan Espadas. Una vez que su nombramiento sea oficial, ¿cómo capeará este asunto? Espinoso, sin duda.

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