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La encrucijada de Alfonso Mir

Una caseta de Feria, con 22 años, desata una tormenta en torno al concejal.

el 01 feb 2010 / 20:51 h.

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En el último Pleno, Mir aseguró que la caseta de la Feria siempre fue de su propiedad.

"Todo por una simple caseta de Feria, que se usa sólo seis días al año, no tiene sentido. Nunca me he aprovechado de mi cargo, ni he mentido". Desde hace una semana, el delegado de Convivencia y Seguridad, Alfonso Mir, no hace más que dar esta explicación en público y en privado. Asegura no entender la tormenta que se ha formado a su alrededor a raíz de una información publicada por El Mundo que llevó ayer al PP a pedir su dimisión y a Fiestas Mayores a difundir públicamente un informe que dejaba en entredicho su versión de los hechos y las afirmaciones realizadas en el último Pleno.

La historia se remonta a 1988, hace 22 años. En ese momento, Alfonso Mir era secretario de la sección sindical de UGT, un trabajador más del Ayuntamiento. Según el relato del delegado fue él quien solicitó entonces una caseta de Feria para sus compañeros de trabajo, que puso a disposición de los empleados. Según los papeles, sin embargo, y ayer él mismo lo matizó aludiendo a una simple confusión y a un baile de conceptos, fue su secretaria quien pidió en nombre de la sección sindical y de los trabajadores una caseta de Feria, que le fue concedida. No es hasta años después, ya en los 90 cuando aparece el nombre del actual edil como solicitante junto a otro trabajador municipal, y a partir de 1994 funciona como otra caseta cualquiera de una entidad -sin las ayudas para la instalación que se le habían concedido en determinados años por estar destinada a la plantilla del Ayuntamiento-. Los informes de Fiestas Mayores, descritos ayer por la delegada Rosamar Prieto-Castro, ratifican en parte la versión de Mir: nunca fue una caseta de titularidad municipal. Pero ponen en entredicho la otra parte de su argumentación: tampoco fue de su propiedad, como él sí dijo públicamente e incluso mantenía ayer, él sólo fue el solicitante en representación de un colectivo.

La historia se enreda aún más en 2006. En esa fecha, Fiestas Mayores y el propio Mir coinciden en aludir a un "error". Un fallo del jefe de servicios de Fiestas Mayores, Rafael Carretero. Tras autorizar un cambio de la caseta de Mir, se equivocan y se cambia la categoría: de ser una caseta de un colectivo pasa a ser familiar. Un error. El problema es que un año después, con esta documentación equivocada, Alfonso Mir, que entonces era gerente de Lipasam, cambió la denominación de la caseta y adjuntó como titulares a sus dos hijos. Sólo, según él, en respuesta a un cambio de categoría cuyo origen él desconocía, y que será corregido esta semana tras detectarse el fallo.

En ninguna fase de este proyecto Mir ocupaba un cargo electo. No fue edil hasta 2007. Y no hay rastro de un aprovechamiento de sus puestos porque, de hecho, algunas partes de este proceso se desarrollaron durante la Alcaldía de Rojas Marcos. Pero los documentos difundidos ayer por Fiestas Mayores, primero, y por el PP, después, revelan una compleja evolución de la caseta: en 22 años pasa de ser solicitada por la sección sindical de UGT para los trabajadores a convertirse en la caseta familiar de Alfonso Mir. Y lo que es peor, ayer fue Prieto-Castro, su compañera de gobierno, quien dejó en evidencia que él nunca fue el titular, lo que desmontó sus argumentos del último Pleno.

Mir asegura que no habló con Prieto-Castro, y la presidenta del Pleno eludió ayer hablar de una irregularidad de Mir. Pero su informe le bastó al PP para pedir la dimisión del delegado, hablar de "escándalo político" y de una actuación "vergonzosa".

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