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La ‘era Del Nido’ cumple una década

El abogado fue nombrado presidente del Sevilla el 27 de mayo de 2002. Este domingo alcanza los diez años al frente de la entidad.

el 25 may 2012 / 20:49 h.

Del Nido, junto a los trofeos conquistados durante su mandato.

A mediados de su mandato, concretamente en 2006, cuando el Sevilla estaba en lo más alto, José María del Nido pronunció en el Foro del Centenario las siguientes palabras: "Mi deseo, a día de hoy, es cumplir un ciclo de diez años, dentro de los cuales mi proyecto es que el equipo se consolide donde está ahora, entre los más grandes".

Este domingo día 27 finaliza ese ciclo de diez años, pero casi nadie se imagina a un Sevilla sin Del Nido al mando en un futuro, así que esas palabras se han quedado en agua de borrajas pasados los diez primeros años de su llegada a la presidencia del club nervionense.

El abogado comienza su segunda década al frente del Sevilla en uno de los peores momentos de los últimos años. En lo deportivo, el equipo ha sufrido un retroceso que ha desembocado en la segunda peor temporada a efectos clasificatorios desde el último ascenso aunque, sin duda, la peor en sensaciones; en lo institucional, se avecinan cambios importantes cuando se confirme la salida de José María Cruz, una de las piezas clave del club en estos años; y en lo personal, Del Nido sigue inmerso en un proceso judicial que le amenaza con ingresar en prisión -en primera instancia, ha sido condenado a siete años y medio de cárcel-.

Sin embargo, el máximo mandatario del club nervionense no quiere rehuir su responsabilidad y vuelve a tomar el mando en una reinvención del Sevilla que vuelva a situar al equipo en los puestos a los que se había acostumbrado.

DEL INICIO A LOS ÉXITOS. José María del Nido fue nombrado presidente por unanimidad de la Junta General de Accionistas del club el 27 de mayo de 2002, recogiendo el testigo de Roberto Alés, un hombre que resultó clave para cortar la hemorragia que amenazaba el futuro del Sevilla y que con una economía de guerra logró devolver al equipo a Primera División tras uno de los periodos más oscuros de su historia. Anteriormente, Del Nido había ejercido como presidente interino durante 10 días en los duros momentos del verano de 1995 y el posible descenso administrativo.

Un día después, el flamante presidente pronunció la primera de sus muchísimas frases célebres: "La deuda es calderilla". Se le tomó casi por un loco, pero años más tarde su profecía se convirtió en realidad y el Sevilla pasó a ser uno de los clubes más saneados de España.

En sus primeros años, Del Nido confió el proyecto deportivo a Joaquín Caparrós, que ya llevaba dos campañas en el club y había logrado el último ascenso. Con una política de "hombres y no nombres", el equipo estuvo cerca de Europa hasta las últimas jornadas de la primera temporada, pero el regreso al Viejo Continente no se produjo hasta la 2003/04. En aquella campaña se sentaron las bases del Sevilla de Del Nido. En primer lugar, gracias a la venta de José Antonio Reyes al Arsenal en el mercado invernal. El utrerano se marchó a Londres a cambio de cerca de 30 millones de euros y un aluvión de críticas le cayó al abogado. Sin embargo, el tiempo le dio la razón y a partir de ahí comenzó el despegue del gran Sevilla. A final de temporada, Baptista devolvió al sevillismo la ilusión europea con su gol ante Osasuna de la última jornada. El club volvía a la Copa de la UEFA nueve años después.

La siguiente campaña terminaría con decepción a nivel clasificatorio, ya que el equipo cedió al final un puesto Champions en favor del Real Betis, y a nivel personal con la marcha de Caparrós. Sin embargo, la clasificación en esa campaña para la Copa de la UEFA fue fundamental en el devenir de la entidad. En el verano de 2005 a Del Nido no le tembló la mano a la hora de desprenderse de futbolistas y salieron Julio Baptista y Sergio Ramos con destino al Real Madrid por unos 50 millones de euros. A cambio, el Sevilla apostó por nombres como los de Kanouté, Palop, Dragutinovic, Luis Fabiano o Escudé, que se agregaron a un grupo que dirigió Juande Ramos y que acabaría por cambiar la historia de una entidad que estaba a punto de convertirse en centenaria.

SUS SEIS TÍTULOS. Con el pedroteño al mando, la institución y el equipo nervionense se convirtieron en referencias en el panorama futbolístico mundial. Además, el club se despojó se sus complejos al ganar su primer título en cincuenta y siete años. El germen del mejor Sevilla de la historia nació un 10 de mayo de 2006 en Eindhoven y se hizo realidad con un 4-0 al Middlesbrough en la final de la UEFA que situó al equipo hispalense en el mapa de los grandes campeones.

Una Supercopa de Europa ganada al Barça, la segunda UEFA seguida conquistada ante el Espanyol, una Copa del Rey ganada en el Bernabéu ante el Getafe y una Supercopa de España con goleada incluida al Real Madrid completaron un ciclo único que se truncó con dos sucesos: la trágica muerte de Antonio Puerta y la traumática marcha de Juande Ramos al Tottenham Hotspurs.

Del Nido confió en Manolo Jiménez para convertirse en el tercer entrenador de su mandato, y el arahalense logró mantener al Sevilla entre los grandes del fútbol nacional. En su primera temporada, remontó la rémora dejada antes de la marcha de Juande y se clasificó quinto quedando a un suspiro de la Champions, un logro que sí consiguió en la 2008/09, con un solvente Sevilla que ocupó la tercera plaza durante buena parte de la Liga.

Sin embargo, el de Arahal no convenció nunca a buena parte de la grada y en 2010 fue cesado tras una mala racha que terminó con un empate ante el Xerez en casa. Jiménez, eso sí, se fue dejando al Sevilla en un final de la Copa del Rey que, con Antonio Álvarez al mando, se adjudicó derrotando al Atlético de Madrid en el Camp Nou.

Así pues, Del Nido acababa su octava temporada de mandato con seis títulos en las vitrinas y sólo cuatro entrenadores, aunque el último de ellos fuera prácticamente testimonial.

EL DECLIVE. El consejo de administración decidió continuar con Álvarez al frente del equipo, pero el de Marchena no fue capaz de superar la previa de la Champions League, perdió la Supercopa de España y fue cesado en su primera derrota liguera. Tras él llegó Manzano, que dejó al equipo quinto y no fue renovado. En el siguiente ejercicio, Marcelino también fue destituido tras caer en la previa de la Europa League y no conseguir que el equipo se estabilizara en Liga. Tampoco lo logró Míchel, el cuarto técnico en menos de dos años, que aunque dejó al equipo noveno ha sido renovado para el nuevo proyecto.

Desde la temporada 2010, el Sevilla no ha conseguido ni parecerse al que fue no hace tanto, confirmándose la debacle con el desastroso noveno puesto logrado en la recién terminada campaña. Como dato curioso, el equipo logró el mismo número de victorias (13), empates (11) y derrotas (14) que en la primera temporada de la ‘era Del Nido'. Un paso atrás inaceptable que obliga al club y a Del Nido a reinventarse para volver por la senda del que ha sido el mejor Sevilla de la historia.

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