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La esclusa ya funciona

Regula la marea tras unas obras de cinco años y 160 millones

el 25 nov 2010 / 15:48 h.

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La esclusa del Puerto, ya en servicio, dando paso al buque ‘Elbmarsch’.

El buque Elbmarsch fue el valiente que navegó, por primer vez, por los 300 metros de la recién estrenada esclusa del Puerto de Sevilla . Y pasó sin problemas porque la nueva infraestructura, tras cinco años de obras y una inversión de 160 millones de euros, ya regula las mareas. Tras un intenso examen de los distintos mecanismos, aprobó ayer con nota, aunque el trabajo del Puerto de Sevilla aún no ha acabado.

Ahora sí, la antigua esclusa pasó a la historia. Las compuertas de la nueva ya contienen las mareas que penetran 80 kilómetros desde el Atlántico por el río Guadalquivir hasta llegar a Sevilla, tarea que en los últimos 60 años realizó la anterior esclusa, a casi dos kilómetros al norte. A partir de ahora, sólo será un canal de navegación.

Según informó la Autoridad Portuaria, la prueba final de la nueva esclusa, culminada por el buque Elbmarsch, dejó ver que los mecanismos de las compuertas funcionan bien, de ahí que permitiesen superar los diferentes niveles de agua que hay entre el río y el puerto.

La obra de construcción de la esclusa duró cinco años, costó 160 millones de euros de inversión pública y necesitó más de 16.000 horas de ingeniería, 300 trabajadores de media, 30 millones de kilogramos de acero para puertas, puentes y tablestacas (muros de contención) y nueve kilómetros de viales para vehículos y ferrocarril. Son los datos de una obra para la que se urbanizaron 40 hectáreas en Punta del Verde, a 1,8 kilómetros río abajo de la actual esclusa.

Además, el Puerto reconfiguró la dársena comercial interior, mejoró la conexión entre márgenes mediante tres puentes móviles de nueva construcción, dos para carreteras y uno de ferrocarril, el cierre interno del anillo viario y ferroviario y la urbanización general de 100 hectáreas destinadas a terminales portuarias e industrias.

Eso sí, la tarea no acabó. El Puerto continúa trabajando en la apertura del by-pass El Cuarto, en la centralización de automatismos, la urbanización, la construcción de viarios y el tendido de la línea de ferrocarril.

Según la Autoridad Portuaria, la nueva esclusa permite pasar al 90% de la flota mercante del mundo gracias a sus 11 metros de profundidad o calado frente a los 6,6 de la antigua, a los 40 metros de anchura o manga (24,36 la anterior) y los 300 metros de longitud, cien más que la antigua.

La nueva esclusa, además de permitir el paso de buques, es uno de los mecanismos del puerto para evitar que el Guadalquivir se desborde e inunde Sevilla, lo que ocurrió en varias ocasiones el siglo pasado, y ello es posible gracias a las obras de canalización del río y a la contención de las mareas.

Con la obra, el Puerto asegura que se aumentará de forma "considerable" el transporte marítimo hasta pasar de las cinco millones de toneladas actuales a doce, y, según sus cálculos, permitirá aumentar la actividad económica y crear 15.000 empleos.

La Autoridad Portuaria destacó que la nueva esclusa tiene una vertiente ambiental "muy importante" porque ha sido concebida dentro de un esquema de nuevos planteamientos integrados en la sostenibilidad ambiental y refrendado por las diferentes instituciones ambientales". No obstante, para que los barcos de más calado entren en el río es necesario el dragado de éste, una actuación que aún no tiene todos los parabienes medioambientales.

De hecho, tras dos años de estudio, los expertos aseguran que el dragado del Guadalquivir propuesto por el Puerto repercutiría negativamente en la dinámica, morfología y biodiversidad del estuario. No obstante, el informe científico del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y cuatro universidades (Sevilla, Cádiz, Málaga y Granada) deja la puerta abierta a que, en un futuro, si se mejoran las condiciones del río, se pueda llevar a cabo. Algo que requeriría medidas difíciles de tomar desde el punto de vista político, según los ecologistas, reducción del agua para arrozales y otros cultivos y recuperar llanuras de inundación, entre otras.

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