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La escolarización antepone la conciliación familiar a la cercanía

107.000 familias empiezan a buscar colegio para matricular a sus hijos.

el 27 feb 2010 / 19:49 h.

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Más de 107.000 familias andaluzas, de las que el 22% vive en Sevilla, se movilizarán a partir de mañana para elegir el colegio de sus hijos. Casi todos los que participan en el proceso de escolarización son niños de tres años que acceden por primera vez al sistema desde el segundo ciclo de Infantil, una etapa no obligatoria, pero gratuita, que elige el 98% de los padres.

El plazo de solicitud durará todo el mes de marzo, y conviene tener en cuenta algunas reglas para conocer las posibilidades de un alumno para entrar en el colegio elegido.


La oferta y la demanda. En la mayoría de los colegios, la escolarización es algo sencillo. Nueve de cada diez niños logra plaza en la escuela que ha elegido como primera opción, y una vez que formaliza la matrícula, ya no tiene que preocuparse de nada más hasta que empieza el curso.

Pero algo más del 10% es derivado a otra escuela por falta de plazas. En ciertos colegios, sobre todo en una docena de centros concertados, la demanda siempre desborda a la oferta. En Sevilla, esto último suele afectar a unas 2.000 familias cada año.

Como no hay plazas para todos, los colegios con sobredemanda reparten las que tienen entre los solicitantes, y para ello usa el baremo escolar, que sirve para puntuar a los niños según unos criterios aprobados por la Consejería de Educación. Cada colegio tiene que publicar la lista de alumnos y su puntuación en su tablón de anuncios antes del 12 de abril.


El privilegio del hermano. Hasta este año, el requisito de más peso en el baremo era la cercanía del domicilio familiar o laboral al colegio (10 puntos). Pero, este año la Junta ha antepuesto el criterio de hermanos en el centro, que antes tenía 6 puntos y ahora será el que más puntúe (13). También sube puntos el tener al padre o la madre trabajando en la escuela (de 1 a 3 puntos). Así se pretende facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral.

El problema del baremo anterior es que la casuística seguía permitiendo que dos hermanos estudiaran separados, con el consiguiente perjuicio para sus familias. Les ocurría a los hijos de padres separados; a familias que, al mudarse, perdían los puntos del domicilio próximo al colegio, y con ellos, la opción de matricular al segundo hijo con su hermano; o a niños escolarizados con medidas cautelares. Así que, este año, las familias con dos hijos tendrán prioridad sobre los padres con un niño.

Cuando el empate a puntos es total, la plaza se sortea. Y si dos hermanos aspiran a entrar en el mismo colegio a la vez, aunque vayan a cursos separados, tendrán el doble de opciones, ya que si la plaza le toca a uno, inmediatamente arrastra dentro al otro.

Ya no existen opciones de que dos hermanos estudien separados, siempre que opten a un colegio público o concertado. Hay centros católicos que combinan aulas concertadas con aulas privadas. El que un alumno esté matriculado en un curso privado no da derecho a su hermano a entrar en ese mismo colegio.


El mapa escolar. Una de las razones de que la cercanía al colegio haya dejado de ser prioritaria es que el año pasado se modificó la zonificación escolar. Sevilla está dividida en 10 distritos escolares. Cada uno delimita una zona de influencia con el número de centros que le corresponde a cada domicilio por cercanía.

Hay zonas que abarcan dos kilómetros de punta a punta, y otras hasta seis, sin embargo, dentro de un distrito escolar, una familia tendrá 10 puntos, ya viva justo en frente de la escuela, o a seis kilómetros de ella. Si el colegio se encuentra en el distrito colindante, obtendrá seis puntos.


Distritos difíciles.
Educación tiene que garantizar a cada alumno una plaza en su distrito, otra cosa es que pueda hacerlo en su barrio. El Casco Antiguo es una zona difícil para matricularse, porque hay pocos colegios y la demanda es alta. El año pasado hubo 613 solicitudes para 525 plazas, y los que no entran son derivados a Macarena o San Jerónimo.

Mucha gente trabaja en el Centro y usa los puntos de domicilio laboral para escolarizar a sus hijos junto a su oficina. Ocurre igual en Nervión, otra de las zonas más saturadas.

El Casco Antiguo, además, cuenta con el hándicap de tener sólo cinco colegios públicos, frente a 14 concertados. Este año se incorpora uno nuevo, el Virgen de la Esperanza, en la calle Recaredo, que deja de ser de Educación Especial y se convierte en centro de Infantil y Primaria con 50 plazas para niños de 3 años.

Los otros cuatro públicos son: el Sor Ángela de la Cruz, el San Isidoro y el antiguo Padre Manjón. Otro distrito complicado es Triana-Los Remedios, que absorbe a los hijos de los 25.000 trabajadores de La Cartuja. El problema aquí es la inexistencia de centros públicos en Los Remedios, y la feroz competencia entre los concertados.


La ratio escolar. Cuando la demanda supera a la oferta, la Junta acaba ampliando la ratio escolar de 25 niños por aula a 26, 27 o 28. Algo que es excepcional se ha convertido ya en norma en Sevilla, sobre todo en el Centro y en Nervión. Esto permite entrar a los alumnos que se quedan los primeros en la lista de espera y que, tras el periodo de alegaciones en abril, son admitidos. La lista definitiva de alumnos se publica el 7 de mayo.


Tipos de familias. Uno de los criterios de desempate suele ser el de familia numerosa y monoparental, ambos con dos puntos. El primero se demuestra con el libro de familia, y el segundo con el padrón, pero el estilo de vida de las madres o padres solteros o separados y la indefinición de familia monoparental suelen traer problemas.


Público o concertado. La escuela pública en Sevilla sólo recibió el año pasado un 5% más de solicitudes que la concertada: un 52,8% frente al 42%, a pesar de que la oferta de plazas es tres veces mayor en centros públicos.

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