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La ‘especialización’ inmigrante

Los asiáticos se hacen autónomos y las latinas copan el servicio doméstico

el 26 jun 2010 / 20:23 h.

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Las sudamericanas copan el servicio doméstico y los africanos el ladrillo.

Hay factores laborales en los que todos los inmigrantes, vengan de donde vengan, tienen algo en común: acaparan los empleos de baja cualificación, los contratos temporales y los sueldos más bajos. Pero más allá de eso, la mano de obra extranjera asentada en Andalucía refleja una distribución sectorial y territorial por nacionalidades e incluso por sexos. Si en Almería tiende a equipararse la población inmigrante masculina y femenina, en Córdoba o Jaén apenas hay mujeres extranjeras que, sin embargo, son mayoría en el campo onubense. Por actividades, la práctica totalidad de las empleadas de hogar son sudamericanas, mientras que la tasa de autónomos entre los asiáticos casi duplica la de los nativos.

Los investigadores del Centro de Estudios Andaluces Ignacio García Pérez y David Troncoso han elaborado una radiografía de La inmigración en Andalucía a partir de un análisis de datos de la Seguridad Social correspondientes a los años 2007 y 2008 y sobre una población adulta extranjera censada de 533.686 personas. Sólo en Cádiz la población inmigrante carece de peso y la mitad de los extranjeros afincados en la comunidad tiene entre 30 y 44 años, mientras que apenas un 1% supera los 60 años cuando entre los autóctonos los sexagenarios representan el 23,78%.

Baja cualificación. Sólo un 2% de los empleados extranjeros (sin contar los europeos comunitarios) ocupa puestos de elevada cualificación, una tasa que entre la población autóctona supera el 13% y entre los europeos comunitarios el 15%. El trabajo cualificado sólo está algo más extendido entre argentinos, mexicanos, peruanos, cubanos o dominicanos. El 90% de la mano de obra inmigrante se concentra en empleos de baja o media-baja cualificación. Los rumanos son los que más ocupan estos empleos.La brecha salarial también existe entre los inmigrantes pero sólo en el caso de los sudamericanos (las mujeres cobran un 30% menos que sus compatriotas) es mayor que entre los trabajadores autóctonos (27,9%). Las diferencias de sueldo por sexo son menores entre los asiáticos (11,4%) y europeos comunitarios (13,95).Así como el 75% de la población activa nativa se concentra en el régimen general de la Seguridad Social, los inmigrantes están muy repartidos, en función de su origen, en el régimen general, el agrario y el de empleadas de hogar. Este último es totalmente residual para la población autóctona (el 0,02% de los hombres y el 0,85% de las mujeres), mientras que entre la población inmigrante femenina procedente de países sudamericanos, una de cada tres trabajadoras cotiza como empleada del servicio doméstico. Sus compatriotas masculinos, por contra, se ocupan sobre todo en la construcción y, en el caso de los ecuatorianos, también en la agricultura.

Emprendedores. Llama la atención "la elevada presencia de población asiática" en el régimen autónomo. Entre los andaluces, la tasa de autoempleo es del 15,54% en los hombres y del 9,71% en las mujeres. Entre los asiáticos es del 28,3% y del 26,21% respectivamente, una actividad emprendedora que se concentra en el comercio y la hostelería. Sólo los europeos comunitarios los superan en el régimen de autónomos (32,43%) pero, en el caso de las mujeres (21,62%), siguen siendo más emprendedoras las asiáticas.

Sin embargo, hay más europeos comunitarios que andaluces trabajando en el sector financiero o inmobiliario.El trabajo agrícola es mayoritario tanto entre los hombres como entre las mujeres africanas, pero entre los europeos del Este los hombres comparten el campo y el ladrillo y las mujeres la agricultura y la hostelería.

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