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Economía

La estrategia de Caja Granada la dictará un banco desde Madrid

El consejo de la entidad granadina da el sí a la alianza con Caixa Penedés, Sa Nostr y Caja Murcia. La sociedad central estará presidida por Carlos Egea, de la caja murciana

el 02 jun 2010 / 18:04 h.

Antonio Jara, presidente de Caja Granada, saluda al presidente Griñán en un encuentro en el mes de febrero.

Consumatum est, o al menos por ahora. El consejo de administración de Caja Granada aprobó ayer la firma de un protocolo para gestar una fusión fría o Sistema Institucional de Protección (SIP) con la catalana Caixa Penedès, la balear Sa Nostra y Caja Murcia, de manera que esquiva los consejos del Gobierno andaluz y del PSOE regional para que buscara socios dentro de la comunidad autónoma para sus alianzas, esto es, Unicaja y Cajasol.

La sociedad central de ese SIP, la que regirá la estrategia del negocio, quedará articulada bajo la fórmula jurídica de un banco con sede social en Madrid, cuyo presidente será Carlos Egea, que ejerce ese cargo en Caja Murcia, la entidad que capitaneará el grupo al ser, junto con Caixa Penedés, la de mayor tamaño.

El banco estará participado en un 39% por Caja Murcia, un 27% por Caixa Penedès, un 19,5% por la caja granadina y un 14,5% por Sa Nostra. Dentro del consejo de administración, de sus 16 miembros 5 serán aportados por la primera entidad financiera, 4 por la segunda, 3 por la tercera y 2 por la cuarta, más otros dos que serán independientes, siendo Egea presidente. Ricard Pagés, actual director general de Caixa Penedés, asumirá la vicepresidencia y Antonio Jara, máximo responsable de Caja Granada, será nombrado secretario.

Bastaron ayer algo más de dos horas para que la cúpula de la entidad granadina diera el sí. No lo hizo por unanimidad, sino por la mayoría absoluta de los 20 miembros, con dos abstenciones, la de CCOO y un impositor, indicaron fuentes sindicales. Todos los partidos, incluido el PSOE, apoyaron la operación, a pesar de que por la mañana Susana Díaz, secretaria de Organización de los socialistas andaluces, sembrara dudas sobre la aprobación del SIP en ese consejo.

Aún permanecía la presión in extremis del PSOE andaluz para que la entidad virara al sur. Horas antes de iniciarse el consejo, Antonio Ávila, consejero de Economía, lanzaba, quizá a modo de advertencia, esta sentencia: el proyecto hay que definirlo aún y ver "si dificulta la cooperación entre las cajas andaluzas". Cabe recordar, en este sentido, que su Consejería deberá autorizar o no esa alianza.

La abstención de Comisiones fue crítica a la espera de la asamblea general de la caja de ahorros y el proyecto definitivo del SIP, ya que éste deberá contener una viabilidad contrastada y garantías laborales, indicaron fuentes del sindicato, quienes rechazaron que la sociedad central quede bajo la fórmula jurídica de un banco y apostaron por su conversión en caja, y para esto haría falta un cambio legal.

En cuanto a ese banco, será el responsable de la definición y gestión de las políticas financieras y operativas del grupo. Entre ellas, gestionará la solvencia, diseñará la estrategia corporativa y del negocio mayorista y definirá la gestión de riesgos o la planificación tecnológica.

En cambio, cada entidad mantendrá su personalidad jurídica, su marca, su lealtad territorial y el negocio minorista, así como los propios órganos de Gobierno y su Obra Social.

Un comunicado conjunto tras la celebración de los consejos de administración de las cuatro entidades señaló que nace "el grupo líder de referencia en todo el arco mediterráneo" y que será quinto o sexto entre las cajas de ahorros españolas según las magnitudes financieras que se escojan. Se pedirán ayudas al fondo de rescate bancario (el FROB), aunque no se especificaron.

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