Economía

'La ética empresarial es un valor fundamental en Muñoz Camero'

La directora general de Muñoz Camero asegura que estamos en un momento de cambio histórico y que es hora de apostar por nuevos modelos. La empresaria decidió replegar velas a principios de década, aunque ha sacado nuevos productos al mercado.

el 16 sep 2009 / 01:12 h.

-Hay pocas mujeres en el empresariado sevillano. ¿Cómo lo lleva en su caso?

-El tema de la mujer empresaria está ya muy trabajado, porque nos hemos hecho un hueco poco a poco. Se están demostrando nuestras capacidades. Pero es cierto que seguimos teniendo dificultades para llegar a determinados cargos, sobre todo en grandes compañías, pero también en la empresa familiar.

-Muñoz Camero lo es.

-Sí. El fundador fue mi padre en 1947, cuando decidió apostar por la especialización. Así, abrió una tienda, la primera que hubo en España de pinturas, en la calle Enladrillada de Sevilla.

-¿Cómo ha cambiado desde entonces la empresa?

-Ha cambiado bastante porque ha entrado la tecnología y la competencia es mucho más brava. Tenemos que competir con un mercado globalizado y esto implica un agilidad enorme en la gestión diaria.

-Ante esta perspectiva, ¿cuáles son sus retos como empresaria?

-Primero vienen mis responsabilidades como ser humano y, luego, como empresaria. Estamos en momentos muy importantes para nuestra sociedad, de cambios muy profundos. El modelo antiguo no se sostiene y tienen que emerger otros. Lo vivido hasta ahora es una percepción de la realidad basada en el yo y eso crea enormes desigualdades y caos social.

-¿Y hacia dónde debería ir?

-El modelo económico está aún por diseñar, pero lo que tenemos seguro es que el antiguo no sirve. Necesitamos una perspectiva más profunda y global de la sociedad, que no se base en yo me protejo, yo me defiendo. Tiene que ser un modelo más solidario, si no, el mundo no se sostiene.

-¿Y cómo se puede extrapolar esto a su negocio?

-La ética de empresa es una de las cosas más importantes que tiene y ha tenido Muñoz Camero. Hoy se utiliza este término mucho, pero implica cosas muy profundas, un quehacer diario en el trato con el cliente, el empleado o el proveedor desde una seriedad, desde unas bases razonables.

-¿Esto se nota más en las empresas familiares?

-Sí y es lógico, porque el contacto hace el sentimiento y uno está llamado a sentir algo por los que están contigo. No es lo mismo que en una multinacional donde no se conoce a casi nadie.

-¿Desde cuándo lleva al frente de la empresa?

-Desde 1997. Y hay muchas diferencias. Salen al mercado productos de provincias que antes eran impensables que hicieran un recorrido de ventas de norte a sur. Además, no hay mucho control sobre los productos, cada uno pone lo que quiere en las etiquetas y así lo vende. En 1997 empecé a ver que se avecinaba un cambio muy fuerte y en 2001 tuve la suerte de dar con una información que hizo que, a partir de esa fecha, empezara a replegarme. Mi instrumento fue proteger a la empresa de los tiempos que estaban por venir y, en vez de hacer una política de expansión, aposté por lo contrario.

-Sin embargo, ha lanzado marcas propias. ¿Cómo están funcionando en el mercado?

-Muy bien, porque tenemos la ventaja de que nuestro nombre es muy conocido. Si le das al cliente una marca nueva, prueba, porque confía en la recomendación.

-¿Tiene competencia de países como China?

-Por ahora no ha entrado. La materia prima necesaria la controla en estos momentos Europa, pero no sabemos qué puede ocurrir. Decir qué pasará en diez años es una temeridad. Yo le pido a la vida agilidad para ver los cambios.

-¿Y esto cómo se ve teniendo en cuenta que la crisis prácticamente nadie la olió?

-Hay que observar el día a día, los cambios económicos y políticos, lo que te permite tener una visión objetiva, sobre todo cuando no tienes un ideal fijo. Es una crisis diseñada y estructurada, con una finalidad clara, la creación de un nuevo orden mundial sin resistencia social. El que está preocupado por su hipoteca no se fija en si hay un retroceso en la legislación.

-¿Esto cómo se explica?

-Gorbachov dijo en su día que el nuevo orden mundial no sería ni capitalista ni comunista. Teniendo en cuenta la teoría de Hegel, tesis, antítesis y síntesis, yo pienso que síntesis diseñada desgraciadamente puede tener lo peor de la tesis y de la antítesis. El control de los recursos por parte de las multinacionales es, según Brzezinski, el mayor compendio financiero e intelectual que el mundo haya conocido para hacer fuerza ante el chantaje del Tercer Mundo. Una sociedad con unos sueldos cada vez más pequeños y una elite controlando todo, ésta es la síntesis del nuevo orden mundial. El ser humano está capacitado para ver esto y actuar. Hay algunos que ya lo están viendo y están trabajando por un mundo más solidario.

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