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La exclusión social trae al sarampión de vuelta

Varios expertos alertan sobre sectores que no vacunan a sus hijos.

el 12 mar 2011 / 20:31 h.

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Tras los últimos brotes de sarampión aparecidos tanto en el Polígono Sur como en San Juan de Aznalfarache, donde se han registrado nuevos casos esta misma semana, expertos consultados por este periódico aseguran que "desgraciadamente" se trata de un proceso recurrente en la región y "directamente relacionado con la exclusión social, en la que habría que intervenir para evitar que se repita".

La doctora Ana María Solano, epidemióloga y profesora titular de la Universidad de Sevilla, considera que la clave de estos brotes está en que hay sectores sociales que no se vacunan. "Ya sea por no entender el idioma en el caso de algunos inmigrantes, por imposibilidad de ausentarse del trabajo para llevar a los niños al centro de salud, por carecer de internet para pedir cita o por falta de información, el niño no es vacunado. Hay muchos motivos, que se acentúan en tiempos de crisis económica, cuyo resultado son grupos de población indefensa ante el virus", explica.

"Los casos de sarampión que se están produciendo son un clásico, en la Facultad de Medicina tenemos una práctica epidemiológica que contempla un caso idéntico", añade, aclarando que los focos se producen siempre en zonas con bolsas de población en situación de exclusión, auténtico "nicho ecológico" para el virus en el que se acumulan muchas personas sin vacunar, generalmente niños.

"El sarampión es enormemente contagioso, casi el 100% de las personas no vacunadas expuestas contraen la enfermedad", advierte Solano. En zonas en las que la población está correctamente vacunada -que coinciden con las no excluidas socialmente-, aunque haya algún niño que permanezca sin vacunar, al estar rodeado por personas inmunes se hace muy difícil que la enfermedad llegue hasta él. "Lo que no quiere decir que esté a salvo, pues si viaja a una zona endémica de sarampión lo más probable es que se contagie", recuerda la doctora.

Josep Marès, coordinador del comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría , añade que al ser una enfermedad que tiene en los humanos a su único reservorio (el virus sólo puede vivir dentro de las personas), podría erradicarse si en un momento dado nadie lo padeciera. Esto, que ya se consiguió con enfermedades como la viruela, se lograría "si pudiéramos vacunar a toda la población", explica Marès.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se marcó en 1999 el objetivo de reducir a la mitad las muertes por sarampión, que ese año llegaron a los 900.000 niños fallecidos. En seis años de campaña de vacunación se logró con creces esa meta, reduciéndose un 60-70% la mortalidad por sarampión a nivel mundial. El nuevo objetivo de la OMS, fijado para 2010, era el de la total erradicación. Desgraciadamente no se ha logrado, como ponen de manifiesto las bolsas que aparecen de forma recurrente en Sevilla y fuera de ella.

Dudas sobre posibles efectos adversos de las vacunas, como las que desencadenó un estudio fraudulento publicado en 1998 que relacionaba la triple vírica con el autismo, causan un daño "terrible", explica el doctor Marès, que deja muy claro que todas las vacunas contempladas en el calendario "no sólo son absolutamente seguras, sino que son imprescindibles para la salud pública". El pediatra subraya que, gracias a la extensión de las vacunas, se han reducido enormemente o incluso erradicado enfermedades antes muy comunes, como difteria, poliomelitis o el propio sarampión, por lo que destaca la importancia de cumplir con el calendario de vacunas, que es gratuito.

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