Economía

La exportación marca récord y aún tendrá que subir más

Vuelco en 2013: la importación se disparó y eso permitió que no aumentaran los precios.

el 01 mar 2014 / 21:09 h.

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Tras el fuerte descenso de la pasada campaña, la cosecha nacional de aceite de oliva vuelve a normalizarse, aunque con unos precios a la baja. Una tendencia al alza en la producción y un mercado español maduro, con poco crecimiento, obligan a rastrear más y más destinos internacionales. El arranque de la actual campaña olivarera, que se iniciara en octubre pasado, ha arrojado un récord de comercialización total del aceite de oliva sustentado en las exportaciones. En concreto, fueron algo más de medio millón (500.100) de toneladas (medida cuando hablamos de almazaras, frente a los litros que utilizan los envasadores), según el balance hasta enero de la Agencia Nacional para el Aceite de Oliva, adscrita al Ministerio de Agricultura y que centraliza los datos del conjunto de España. El volumen es un 30 por ciento superior al mismo periodo de la cosecha anterior, y el 18 por ciento sobre la media registrada en el último cuatrienio. Eso sí, quedan todavía muchos meses por delante. Pero los buenos datos de las ventas no deben hacer olvidar un vuelco histórico aflorado en 2013. En efecto, las importaciones de aceites (oliva y semillas) alcanzaron el año pasado los 641,93 millones de euros en Andalucía, una cifra récord y muy por encima de los 464,45 millones del ejercicio anterior, los 441,64 millones de 2011 o los 259,97 millones de 2010, y nada que ver con los 148,54 millones de 2005, según las estadísticas del ÍCEX (Instituto de Comercio Exterior). Las exportaciones sumaron 1.605,5 millones de euros en 2013, un año antes, 1.586,69 millones, 1.437,03 en 2011 o 907,70 millones en 2005. ¿Qué ocurrió? Primero, la pasada campaña (2012-13) fue corta en cosecha debido tanto a la climatología (sequía en la comunidad andaluza) como a la llamada vecería del olivar (los olivares de secano unos años cargan y otros no). Segundo, la industria envasadora habría compensado con importación la caída de la producción nacional, amortiguando, así, la subida de las cotizaciones. Tercero, ya no existen aranceles ni contingentes europeos sobre los aceites de oliva producidos en Marruecos. Y cuarto, crecientes adquisiciones a Túnez, Portugal, Turquía, Grecia e incluso Italia. Vayamos a los números de la última campaña cerrada. Se produjeron 618.200 toneladas de aceite de oliva en España, mientras que a enero de este año –los datos de las almazaras suelen suministrar hasta marzo, si bien variará poco ese volumen– ya se habían contabilizado 1,24 millones. Casi el doble. No es que sea una barbaridad, puesto que ha habido producciones superiores incluso a los 1,6 millones. Sin embargo, desde las organizaciones agrarias avisan de que «nos tendremos que acostumbrar» a estos volúmenes al haber entrado en sus primeras recolectas las modernas plantaciones de olivares intensivos en regadío. Las salidas, por tanto, tendrán en lo sucesivo que incrementarse en los mercados exteriores, habida cuenta de que en el interior hay escaso margen de maniobra –la evolución de los últimos años está entre las 500.000 y 600.000 toneladas de media–. Llevarlo, pues, a donde sea.

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