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La exposición de los Sorolla

Las largas colas formadas en mayo y junio en la Plaza del Museo anticipaban el resultado final. Más de 132.000 personas se han acercado hasta el Bellas Artes de Sevilla para disfrutar de la 'Visión de España' que imaginó Joaquín Sorolla por encargo de la Hispanic Society de Nueva York.

el 15 sep 2009 / 07:11 h.

Las largas colas formadas en mayo y junio en la Plaza del Museo anticipaban el resultado final. Más de 132.000 personas se han acercado hasta el Bellas Artes de Sevilla para disfrutar de la 'Visión de España' que imaginó Joaquín Sorolla por encargo de la Hispanic Society de Nueva York. Se trata de 14 cuadros que han cruzado el atlántico gracias al mecenazgo de la Obra Social de Bancaja, la entidad que ha costeado la restauración de las pinturas, su traslado a España y la exposición itinerante que llevará los paisajes del pintor valenciano por varias ciudades del país. En lo que nos toca, la muestra constituye un éxito que cobra mayor relevancia en contraposición con los impactos negativos generados en torno a otras actividades culturales. En menos de un mes, la ciudad ha asistido a la crisis suscitada en la dirección del Festival de Cine, a la suspensión de actos del programa dedicado a Don Juan y al anuncio de que éste será el último año en el que será sede del Womex, la feria mundial de la música. No se avecinan buenos tiempos para el mercado cultural. De ahí la importancia de potenciar acontecimientos como el vivido en una pinacoteca como la sevillana, que, a la espera de su ampliación, es por tamaño y valor de sus cuadros el segundo museo en importancia del país. La organización de estos eventos cumple una doble función: de un lado, dinamizan unos espacios culturales públicos que tienen que ser puestos en valor y disfrutados por todos. Y del otro, contribuyen al fortalecimiento de la oferta turística de una ciudad cuya cultura y patrimonio ejercen de focos de atracción de visitantes que se dejan su dinero en Sevilla. Las Administraciones han de insistir en esta línea de negocio, haciéndose un sitio en la industria cultural y poniendo en carga los grandes espacios con que cuenta la ciudad. Mimbres hay. Otra cosa es que se tenga la imaginación y la audacia necesaria para conseguirlo.

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