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Una empresa ‘fantasma’ de Invercaria eludió presentar sus cuentas durante 3 años

La expresidenta de la empresa de capital riesgo de la Junta, Laura Gómiz, admite al juez que lo que hizo FIVA es “habitual, pero no correcto”.

el 12 jun 2013 / 13:10 h.

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La expresidenta de Invercaria, Laura Gómiz, ayer en los juzgados. La expresidenta de Invercaria, Laura Gómiz, ayer en los juzgados. La empresa Ferias Internacionales Virtuales de Andalucía (FIVA) fue un portal web que nació para promocionar pymes andaluzas en internet. La Junta apoyó este proyecto a través de Invercaria, su sociedad de capital riesgo, que le aportó varios préstamos millonarios. La firma también estaba participada por Novasoft, Grupo Imagen y Corporación Gráfica, y en conjunto percibió 1,7 millones de euros. Ahora FIVA es el epicentro de una investigación sobre las irregularidades en Invercaria, porque según el fiscal el portal nunca funcionó. Era una web fantasma que nunca tuvo ingresos reales y que, según admitió ayer ante el juez la expresidenta de Invercaria, Laura Gómiz, no presentó sus cuentas anuales entre 2008 y 2011, años en los que percibió dinero público. “Esto es habitual, aunque no correcto”, reconoció. Gómiz está imputada por un delito de malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y falsedad documental. Entró como directora general de Invercaria en marzo de 2009 y ocupó el cargo de presidenta entre julio de 2010 y enero de 2012. El oscurantismo en las cuentas de FIVA durante tres años aparece en un informe que la propia Gómiz elaboró para dejarlo en manos de su sucesor, el actual presidente de Invercaria. El juez le mostró ayer dicho informe y ésta explicó que si no se presentaron las cuentas anuales fue porque los consejos de administración que debían formularlas nunca se celebraron, algo “muy habitual en empresas, aunque no correcto”, dijo. Desde Invercaria advierten de que esto “es sancionable administrativamente, pero no penalmente”. Según la Fiscalía, Gómiz “era la persona que tenía información sobre las operaciones de financiación de FIVA y de la situación de ésta al desempeñar cargo de directora general y asistir a las sesiones del consejo de administración de FIVA” del 15 de julio de 2009, en la cual “se autoriza” al expresidente de Invercaria Tomás Pérez-Sauquillo –también imputado por malversación– “a facilitar la salida de Novasoft de FIVA”; y del 9 de noviembre de 2009, “en la que se recoge la concesión de préstamos a sociedades para la compra de participaciones de Novasoft”, informa Europa Press. La imputada declaró ayer que asistió a ambos consejos en calidad de “invitada” a fin de “saber el funcionamiento de Invercaria”, pero que “no tenía poderes ni facultad delegada ni capacidad de decisión sobre la intervención de Invercaria en cualquier empresa participada” [esto dependía entonces de Pérez-Sauquillo]. Gómiz aseguró que “no conocía FIVA ni sus socios ni Novasoft, ni la herramienta virtual que a esas fechas hubiera entregado Novasoft a FIVA”. “Si algún departamento de Invercaria no seguía el procedimiento interno, no tenía por qué vigilar tal circunstancia”, apuntó. No obstante, Gómiz reconoció que “no conoce que en la actualidad FIVA tenga algún tipo de actividad” y que cuando accedió a la presidencia esta iniciativa “estaba ya parada”. “Siempre he pretendido solucionar la problemática de FIVA y que siguiera siendo viable, o en su caso liquidarla”, sentenció. Informes falsos // Hace año y medio, el exdirector de Formación de Invercaria, Cristóbal Cantos, grabó una conversación con Gómiz en la que se le oía decir algunas frases que inducían a pensar que se habían autorizado préstamos a empresas antes de verificar el proyecto, y luego se formalizaban los expedientes de autorización. Cantos denunció la existencia de esos “informes falsos” que ayer fueron negados por Gómiz ante el juez. Ésta se negó a explicar la grabación, pero a preguntas de su abogado aseguró que “nunca ha ordenado ni indicado que se elaborara ninguna documentación falsa o predatada para justificar inversiones pasadas”. Según la versión de Gómiz, al llegar ella existía un desorden en la documentación sobre las 277 empresas participadas por Invercaria, y decidió recopilar la información nueva y antigua en un programa informático. Al pedirle a Cantos que incluyera en este archivo informes de las inversiones pasadas, éste la acusó de forzarle a falsificar informes predatados y así “se plantea toda la polémica”. El programa informático, dijo Gómiz, “estaba diseñado para las nuevas inversiones, no para las antiguas”. “Para los antiguos expedientes había que cargar documentos y rellenar formularios en diferentes fases”, añade, pero advierte de que “esta herramienta deja huella del momento y de la persona que deja los datos, no se puede interpretar que estos sean informes falsos para justificar inversiones pasadas”. Gómiz negó haber recibido “ninguna promesa de recompensa” en relación a FIVA para elaborar documentación falsaria” que justificara los préstamos que recibió, y aseguró que “no le consta y no cree” que su antecesor, Pérez Sauquilo, “hubiera malversado fondos públicos”. H

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