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La extraña querella contra el juez Garzón

La admisión a trámite de la querella presentada en el Tribunal Supremo (TS) contra el juez Baltasar Garzón por un supuesto delito de prevaricación ha conmocionado el mundo judicial español y ha sido recibido con un alborozo un tanto ruborizante en las filas del Partido Popular...

el 16 sep 2009 / 03:23 h.

La admisión a trámite de la querella presentada en el Tribunal Supremo (TS) contra el juez Baltasar Garzón por un supuesto delito de prevaricación ha conmocionado el mundo judicial español y ha sido recibido con un alborozo un tanto ruborizante en las filas del Partido Popular, que ayer celebraba la decisión como si se tratara de un triunfo histórico de esta formación política contra el juez más mediático de este país. La querella fue presentada en enero por el sindicato Manos Limpias, que entendía que Garzón se declaró competente para investigar los crímenes de la Guerra Civil y del Franquismo a sabiendas de que no lo era. En contra del criterio de la Fiscalía, los magistrados de la sala del TS que han analizado la querella sostienen ahora que lo afirmado en ella "no puede considerarse ajeno al tipo penal de prevaricación" y en consecuencia la admiten a trámite. Una decisión legítima y ajustada a derecho, pero que no deja de sorprender a quien haya seguido con una mínima atención el proceso abierto por el juez de la Audiencia Nacional. La querella se interpone por una mera cuestión competencial, y para aceptar que tuvieran razón los querellantes, habría que asumir que Garzón actuó con motivos espurios, algo no difícil sino imposible de comprobar. Esta cuestión compete ahora a los magistrados del Supremo, que serán quienes dictaminen si Garzón incurrió en un delito de prevaricación o, como dicen la mayoría de las asociaciones judiciales, se trató de una cuestión de competencias en la que no se aprecia ningún hecho delictivo. Mientras tanto, queda como apunte ese júbilo mostrado por la cúpula del PP, en el que se adivina un cierto aire de revanchismo tras las investigaciones de Garzón del caso Gürtel. Si no, no se entiende esta actitud ni ese apoyo a una causa abierta por un sindicato de procedencia más que dudosa y cuyo máximo dirigente es un ex alto cargo de la formación ultraderechista Fuerza Nueva.

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