La fábrica de regalos solidarios

Prolaya emplea a personas con discapacidad intelectual en su tienda del centro Los Alcores

el 29 sep 2013 / 19:39 h.

La directora de Prolaya, con algunos de los alumnos del curso ocupacional. La directora de Prolaya, con algunos de los alumnos del curso ocupacional. Cuando Ángel Navarro llegó, hace 25 años, a la Asociación Promotora Laboral y Asistencial (Prolaya) no se imaginaba que sería partícipe de una novedosa cadena de reciclaje. Aquí no sólo se transforman materiales desechables en selectos artículos decorativos. Lo excepcional es la capacidad de renovar la mirada hacia el colectivo de personas con discapacidad intelectual. El escaparate de esta iniciativa se encuentra en un espacio cedido por la gerencia del centro comercial Los Alcores, gracias a un convenio que se renueva anualmente con un alquiler simbólico. Navarro, vecino de Mairena del Alcor, se turna con sus compañeros del centro ocupacional dependiente de la asociación, para atender a quienes visitan la tienda de artículos de regalo y decoración. “Se trata de un proyecto nuevo, no de una actividad económica”, señala su directora-gerente, María de los Ángeles Aradillas. Incide en que la apertura de la tienda significa tener una exposición permanente “para que se nos conozca mejor, ya que es importante mostrar lo que hacemos y cómo trabajamos”. En la trastienda hay un pequeño taller al se puede acceder y comprobar cómo es ese proceso creativo en directo. Es sólo una muestra. En realidad, los talleres (el de confección y reciclaje, y el de carpintería) se encuentran en una nave, cedida por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, donde la asociación tiene su sede. Ahí llegan todos los días los 38 integrantes del centro ocupacional, procedentes de Sevilla, Mairena del Alcor, Arahal, Carmona y Alcalá. En esta actividad, la familia y el voluntariado tienen un papel determinante pues colaboran, en el control de las ventas, de las existencias y en la atención directa al público. “Para facilitar el trabajo de la tienda se instaló un terminal de venta táctil, subvencionado por la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, en el que Ángel y sus compañeros realizan las consultas y cobran con un programa basado en imágenes”, destaca Aradillas. Sus estanterías dan detalle de la gran variedad de artículos artesanos que elaboran: alfombras, cojines, perchas, abalorios, regalos para celebraciones… La gerente insiste en que no es un negocio, “porque los usuarios del centro ocupacional participan no sólo en los talleres, sino en otros programas formativos y de ocio”. De hecho, para poder atender pedidos especiales deben de realizarse con mucho tiempo de antelación. “Ellos no están exclusivamente en la tienda y en los talleres, trabajamos de forma lenta y para nosotros lo prioritario es ofrecer un abanico de actividades encaminadas a la inserción sociolaboral y al desarrollo personal”. Aradillas explica que la apertura de este despacho supuso el colofón del primer programa de inserción laboral de la entidad. Es su proyecto más ambicioso y clave para la búsqueda de empleo de los más jóvenes, teniendo en cuenta que sus usuarios llegan a partir de los 21 años. En la actualidad se está realizando el segundo programa de estas características con la ayuda de la Consejería de Igualdad, con 15 participantes. Ya han finalizado la parte teórica y están realizando las prácticas en distintos comercios. “Las empresas colaboran gracias la sensibilidad que hay en este municipio hacia el ámbito de la discapacidad”, puntualiza la directora. Además del proyecto de inserción laboral y los dos talleres ocupacionales, los usuarios tienen una programación individualizada. Cuentan con servicios de logopedia, un taller de comunicación en el que realizan lectura comprensiva, lengua de signos y lectura fácil, y un servicio de ajuste personal y social, en el que se trabajan habilidades sociales, como el manejo del euro. Además hay un área de ocio, un taller de informática y un servicio de apoyo a la familia. Por otro lado, la gerente, también psicóloga, destaca que a las familias se les ofrece formación, información y desde hace un año actividades de ocio. “Demandaban actividades desvinculadas de la discapacidad y confeccionamos un programa lúdico”. El equipo técnico está formado por siete profesionales: una psicóloga, dos pedagogas, una trabajadora social, dos monitores y una administrativa. “Dada la relación tan directa con los usuarios, voluntarios y familiares, somos como una gran familia, en la que todos nos implicamos al cien por cien”. Como ejemplo, cuenta cómo el conductor del autobús entrena al equipo de fútbol junto a un voluntario octogenario de la Asociación Alcalareña de Mayores Activos. En esta cadena de intercambios no sólo se recibe, también se ofrece, ya que 28 usuarios se han formado como voluntarios y colaboran con otras entidades como la fundación Auxilia, Cáritas y el Banco de Alimentos.

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