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La familia americana de la Giralda

Hasta 18 torres de EEUU se inspiraron en la sevillana. Muchas continúan todavía en pie, pero otras se levantaron para exposiciones y se tiraron.

el 04 dic 2010 / 20:47 h.

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El Country Club Plaza de Kansas City.

En la Giralda hubo un teatro, y hasta un cabaret. Y allí asesinaron de tres tiros en la cabeza por un lío de faldas a Stanford White, el arquitecto norteamericano más importante de todo el primer tercio del siglo XX. Eso sí, todo eso ocurrió en la Giralda que formaba parte del Madison Square Garden, uno de los principales centros de diversión de Nueva York hasta que lo cerraron. Y tiraron la Giralda, vaya si lo hicieron, como también ocurrió con otras réplicas que se levantaron a lo largo y ancho de EEUU.

El hispanista Richard L. Kagan, profesor del departamento de Historia en la Universidad John Hopkins de Baltimore (EEUU), calcula que al otro lado del charco se erigieron 18 hermanas de la Giralda, a las que hay que sumar otras que se diseñaron pero nunca pasaron del papel a los ladrillos. Varias desaparecieron, pero otras siguen en pie en Nueva York, San Francisco, Kansas City, Miami... En algunas lo que se adivina de la torre sevillana es una ligera inspiración, un cierto aire familiar, pero otras son una copia tal cual.

El profesor Kagan, que analizó este fenómeno en el marco de la reciente Escuela de Barroco de la Fundación Focus-Abengoa, se explica esta profusión de réplicas en la fuerza de la Giralda como símbolo. Si a esto se le une que se produce toda una explosión arquitectónica, la joven sociedad estadounidense busca referentes y para ello mira a Europa, sobre todo a Francia, Italia y España. Encima, todo lo español atrae más porque supone remitirse a los orígenes, aunque trufado con la imagen exótica que crearon los viajeros románticos del XIX.

Esto fue posible también gracias a que la Giralda ya no se veía como el símbolo religioso como el que nació. Erigida a finales del siglo XII, inmediatamente se convirtió en el icono de la ciudad, como demuestra que ya en 1411 su perfil se utilizaba como sello. La Giralda era el símbolo de una urbe a la que a su vez se veía como "ciudad propagadora de la fe católica". Así que el minarete musulmán terminó como ejemplo de la triunfante fe católica, aunque con el paso de los siglos acabó trascendiendo esta imagen para, ya en el XIX, emerger como arquetipo para los viajeros románticos, el "símbolo pintoresco" de un lugar "en el que la gente va vestida con trajes regionales".

En éstas llegamos a finales del XIX, cuando los arquitectos se atreven ya a levantar rascacielos. Es entonces cuando ponen sus ojos en la Giralda, uno de los pocos edificios que por entonces rondaban los 100 metros de altura. "Una torre es un elemento poderoso, porque da sensación de riqueza y potencia, llama la atención", subraya Kagan, que considera que empieza a copiarse porque a estas alturas ya no se ve como un símbolo católico. "Su separación de lo religioso libera a la Giralda", que se convierte entonces en un icono para los atrevidos arquitectos norteamericanos.

Y ésta es la razón de que se copiase tanto en EEUU. Sobrevivió al terremoto de San Francisco de 1906, fue protagonista y atracción de exposiciones y su perfil emerge hoy como un toque exótico entre el mar de cristal y hormigón de los orgullosos rascacielos norteamericanos. Llegó para quedarse, porque se adaptó tan bien que "en EEUU no saben que es una copia, allí creen que la torre es suya".

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