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La familia de Mari Luz se irá de Huelva antes de que llegue el juicio

Los padres de Mari Luz Cortés se van de Huelva. Juan José e Irene tienen previsto instalarse próximamente en Sevilla o Tenerife, donde vive el resto de su familia, publicó ayer el periódico Odiel. En este viaje sin retorno les acompañará Diego, tío paterno de la niña. (Foto: Paco Cazalla).

el 15 sep 2009 / 03:08 h.

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Los padres de Mari Luz Cortés se van de Huelva. Juan José e Irene tienen previsto instalarse próximamente en Sevilla o Tenerife, donde vive el resto de su familia, publicó ayer el periódico Odiel. En este viaje sin retorno les acompañará Diego, tío paterno de la niña.

Un fatídico domingo de principios de enero, Mari Luz, esa niña tímida y de ojos alegres, desaparecía en Huelva como si se la hubiera tragado la tierra. 54 días después se confirmaron los peores presagios: el cuerpo sin vida de la pequeña de cinco años fue hallado flotando en la ría.

Desde entonces, para la familia Cortés, gitana y humilde, el barrio se ha convertido en una pesadilla. El kiosco donde la niña compró su último paquete de patatas, la casa de Santiago del Valle -el presunto asesino-, la ría. Cada día los Cortés se enfrentan a recuerdos amargos que, por el momento, son insuperables. Por ello, Juan José e Irene, que tienen otros dos hijos, Juan José, de 13 años, y Daniel, de ocho, se marcharán en breve de Huelva. Ni siquiera esperarán a que se celebre el juicio que determinará si los dos imputados son culpables o inocentes de la muerte de la niña. En principio, barajan dos opciones para establecer su residencia: Sevilla o Tenerife.

En la capital hispalense viven algunos familiares del matrimonio. En Tenerife residen dos hermanas de Irene, que se trasladaron a Huelva nada más conocer la desaparición de la niña. Unos y otros esperan con los brazos abiertos a la familia, que está sesgada por la desgracia. Allí comenzarán de cero. Tratarán de buscar trabajo en la venta ambulante, labor que desempeñan desde hace años.

Pero los padres y hermanos de Mari Luz no están solos. El tío paterno, Diego Cortés, también deja el barrio. Se irá adonde vayan Juan José e Irene. "No puedo dejar a mi hermano solo", dice Diego. Ambos se han criado en El Torrejón con el resto de la familia. "Llevamos toda la vida juntos y yo tampoco puedo estar en el barrio, porque cada vez que bajo a la calle y veo esa esquina -la de la casa de Santiago- pienso que se pudo haber evitado". Diego y su mujer se irán con sus tres hijos, de 16, 13 y dos años. Los abuelos paternos de la pequeña también barajan marcharse.

El traslado será en breve, quizá en semanas. Los Cortés contemplan esperar a que sus hijos terminen el curso escolar en junio para que el cambio no sea tan brusco. A pesar de que la familia ha tratado que los niños estén al margen del drama, todos saben lo que ha ocurrido con Mari Luz.

Ahora la familia Cortés tiene dos objetivos. El primero es que el crimen no quede impune. Juan José ha pedido justicia y que los asesinos de su hija paguen con pena de cárcel. También pelearán para que se endurezcan las penas a los pederastas. Para cambiar el Código Penal, recorrerán toda España en busca de 500.000 firmas.

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