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La familia de Marta apoya a la del último atropellado

Unas 300 personas participan en una manifestación de denuncia por la muerte de manuel alías con final ante los juzgados

el 22 dic 2010 / 21:16 h.

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El delantero brasileño del Sevilla Luis Fabiano (i) avanza con el balón defendido por el defensa argentino del Málaga Javier Malagueño.
Entre 200 y 300 personas, entre ellas los padres y el abuelo de Marta del Castillo, participaron ayer en una manifestación de denuncia por la muerte del último joven atropellado en Sevilla, Manuel Alías, de 31 años, que falleció arrollado cuando participaba con sus compañeros de trabajo en una cena de Navidad en Salones Badía, en el Polígono Store. Los asistentes llevaban velas encendidas en las manos y sostenían una pancarta con el lema: Justicia para Manuel Alías. Cadena perpetua para los asesinos.

"Quisiera hacer un exhorto a los profesionales de la Justicia para que actúen conforme a su nombre y no se dejen influir por aquellos picapleitos, de torticeros intereses, que están procurando camuflar la realidad del crimen ocurrido", dijo su hermana, Sonia Alías, cuando finalizó la protesta que partió de la Plaza Nueva y se dirigió a los juzgados del Prado de San Sebastián.

La joven quiso negar así la versión del joven de 26 años que conducía el coche que arrolló a su hermano, que manifestó ante la Policía que atropelló a Manuel sin darse cuenta, cuando huía porque sintió sintió miedo al verse rodeado por una quincena de personas con las que había mantenido una discusión previa porque supuestamente le habían causado daños en el coche. Los jóvenes eran compañeros de trabajo de Manuel, que no había participado en la discusión y se había alejado del grupo para irse a casa.

La Policía Nacional afirma en cambio que el conductor, que huyó del lugar, embistió varias veces con el coche a la víctima, que murió al instante. Cuando fue detenido superaba la tasa de alcoholemia permitida.

"Aquí no caben malas interpretaciones, los hechos son los que son, claros y diáfanos. Fue un asesinato en toda regla y no un accidente. Este individuo apretó el gatillo del coche como si fuera un arma", acusó la hermana de Manuel, que leyó el manifiesto llorando emocionada, al igual que sus padres, que sostenían una ampliación de una foto de Manuel.

La marcha, que no profirió ningún lema, llegó al Palacio de Justicia del Prado y allí los asistentes fueron pasando uno a uno por delante de la pancarta principal para depositar en el suelo las velas encendidas. Fue el momento más emotivo, ya que los padres de Manuel se vinieron abajo al ver que la gente lloraba al acercarse a la pancarta, en la que también había un dibujo de Manuel, que trabajaba de mecánico y estaba preparando su boda.

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