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La familia del niño asfixiado por una papelera formaliza demanda por vía contencioso-administrativa

el 14 ene 2011 / 13:21 h.

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La familia del menor de tres años que en 2006 murió asfixiado por una papelera en el colegio 'Jacarandá' de Sevilla Este ha formalizado este viernes la demanda en el procedimiento abierto en la jurisdicción contencioso-administrativa, tras una resolución de la Junta en la cual se acuerda una indemnización de 115.187,32 euros, después de recibir las actuaciones que quedaban pendientes por parte de la Consejería de Educación de la administración autonómica, según han indicado a Europa Press fuentes del caso.

Una vez iniciado este procedimiento, debe ser el juzgado quien determine si la indemnización aludida por la Junta de Andalucía es adecuada o si procede una cantidad mayor; los familiares siguen manteniendo la cantidad de un millón de euros de indemnización, aunque al contar con la resolución favorable en lo que se refiere a la responsabilidad acatarán, sea cual sea, el fallo judicial.

Aunque los familiares del menor rechazan la valoración de daños realizada por la administración autonómica, ven "positiva" la resolución de Educación, en tanto "por fin reconoce claramente que había una absoluta falta de diligencia", quedando ese asunto zanjado en el procedimiento.

En la resolución de Educación, que pone fin a la vía administrativa y a la que tuvo acceso Europa Press, la Junta reconoce un daño "efectivo, evaluable e individualizado", así como que el dañado no tenía el deber jurídico de soportarlo, y la "imputabilidad" de la administración.

"Sin embargo, cabe plantearse si existe un nexo causal entre la actividad administrativa y el resultado dañoso", según Educación, en alusión a la necesidad de que el daño sea consecuencia exclusiva del funcionamiento normal o anormal de un servicio público o actividad administrativa en relación directa o inmediata.

En referencia a que la valoración de un hecho como peligroso y el desplazamiento de la responsabilidad al profesor dependen de las circunstancias en que el hecho tuviese lugar, la Junta reconoce "grado de omisión de diligencia" no por el hecho de que el niño metiese la cabeza en el receptáculo, "hecho en ocasiones inevitable", sino porque "no fue visto ni constatado por ningún profesor hasta que se lo comunicaron los alumnos".

Asimismo, la administración autonómica alude al incremento de responsabilidad de la persona encargada de la vigilancia por el hecho de que los alumnos tuvieron que avisarle en varias ocasiones de lo que ocurría --en la primera ocasión, según las actas de exploración testifical de los menores, la profesora respondió 'anda ya, niño'--.

 

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