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La familia del niño que se ahogó en la papelera culpa a los profesores

La familia del menor que falleció tras quedar atrapado en una papelera exige que la Consejería de Educación reconozca "por completo", y no sólo en parte, su culpa en este incidente, ya que a su juicio se debió a la falta de vigilancia por parte de los profesores. El pequeño murió ahogado al día siguiente.

el 16 sep 2009 / 06:40 h.

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Tomás Muriel

La familia del menor que falleció tras quedar atrapado en una papelera exige que la Consejería de Educación reconozca "por completo", y no sólo en parte, su culpa en este incidente, ya que a su juicio se debió a la falta de vigilancia por parte de los profesores. El pequeño murió ahogado al día siguiente.

La abuela del pequeño y portavoz de la familia, Dolores Matador, justifica que la administración andaluza es completamente responsable argumentando que es un deber del profesorado vigilar a su alumnado, más si cabe en el caso de su nieto, que contaba tan sólo con cuatro años de edad. Matador sostiene que "no había nadie vigilando" en el momento en el que el menor introdujo la cabeza en la papelera en aquel 25 de abril de 2006 en el colegio Jacarandá, lo que a su juicio se contradice con los resultados publicados entonces por un estudio de la Delegación de Educación que concluían que se encontraban vigilando el recreo 18 profesores, más cinco alumnos de Formación Profesional en prácticas, así como que el patio del centro no contiene ángulos muertos que imposibiliten un visionado total durante el recreo.

La abuela del menor apoya su versión de la ausencia de controladores en el patio considerando todo el tiempo "que mi nieto se llevó con la cabeza en la papelera, así como lo que tardó en llegar hasta ahí arriba".

Por otro lado, afirma que no es de recibo que se compare el accidente que provocó la muerte de su nieto, con uno de tráfico, a raíz de que los servicios jurídicos de Educación consideran que en caso de indemnización a la familia deben aplicarse los mismos baremos que se utilizan para compensar a las víctimas de accidentes de circulación.

Pese a su reivindicación, la familia del menor fallecido muestra su satisfacción por el hecho de que la Junta de Andalucía reconozca su responsabilidad en el caso. Asimismo, admite que la juez no ha facilitado "en nada" el desarrollo del proceso judicial, el cual ha sido archivado previamente hasta en tres ocasiones.

A raíz del fallecimiento del menor en el colegio Jacarandá, asociaciones de padres y madres, profesores y administraciones se han puesto manos a la obra para tomar medidas que eviten nuevos sucesos de este tipo. En concreto, Matador comenta el caso de una profesora que se está encargando de determinar que las vallas, rejas, papeleras y demás mobiliario de los centros educativos no presentan peligro para los menores.

No obstante, Dolores recuerda que en varios colegios de Sevilla permanecen aún casi 400 de las denominadas papeleras asesinas, por lo que insta al Ayuntamiento a que las elimine de una vez, como solicitó recientemente en rueda de prensa junto al líder del Partido Popular sevillano, Juan Ignacio Zoido.

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