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La familia del preso por un posible error exige su excarcelación

"Yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano y mi hermano va a salir de ahí porque es una cosa que no ha hecho y no quiero que esté ni un día más en prisión", aseguró la hermana de Rafael Ricardi, el hombre que fue encarcelado por dos presuntas violaciones en la década de los 90.

el 15 sep 2009 / 03:19 h.

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"Yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano y mi hermano va a salir de ahí porque es una cosa que no ha hecho y no quiero que esté ni un día más en prisión", aseguró ayer María Milagros, la hermana de Rafael Ricardi, el hombre que fue encarcelado por dos presuntas violaciones cometidas en la década de los 90 en la Bahía de Cádiz. Su primer paso ha sido reunirse con la Fiscalía de Cádiz para iniciar los trámites de excarcelación.

La fiscal, Ángeles Ayuso, le ha advertido que será un proceso lento porque hay que esperar a que concluya la investigación del juzgado sobre la presunta autoría de los dos nuevos imputados a los que la Policía culpa de los delitos por los que fue condenado Rafael Ricardi. Ambos están acusados de una decena de violaciones que se produjeron en los términos municipales gaditanos de Puerto Real, Jerez y El Puerto entre los años 1995 y 2000.

La hermana del reo defendió la inocencia de su hermano y aseguró que si en algún momento se ha autoinculpado no fue de forma voluntaria. "Si ha dicho eso es porque le habían forzado. A base de amenazas llegaría a decir que sí, que fue él", señaló.

Sin coartada. Ante el abogado que lo defendió en el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Cádiz, Rafael Ricardi siempre negó ser el autor de las violaciones. Sin embargo, el letrado Miguel Fernández Melero, que se le asignó de oficio, reconoce la dificultad que tuvo para probar su inocencia frente a pruebas que fueron concluyentes para la Sala.

El procesado no tenía coartada, ya que sostuvo que en el momento de los hechos se encontraba durmiendo solo en su casa, y fue identificado por la víctima. "Fue parada cuando conducía su ciclomotor con unas piedras en su camino y aparecieron dos personas encapuchadas que hicieron este tipo de acciones. Ella contó que consiguió destapar a uno de ellos, que tenía, según dijo literalmente, un ojo a la virulé y efectivamente mi defendido tenía un ojo raro", señaló el abogado.

Aunque tres años después de la vista, celebrada en 1997, un informe del Instituto Nacional de Toxicología descartó que el ADN de los restos hallados en la ropa interior de las víctimas fuera de Rafael Ricardi, en la condena estas pruebas fueron también determinantes para condenarle.

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