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La familia que denunció el fraude de Ángela renuncia a su plaza escolar

La historia de Ángela, expulsada por fraude del colegio Antonio Machado poco antes de acabar el curso, puede verse desde un ángulo opuesto: el de la niña que perdió esa plaza. "El colegio nos llamó hace unos meses para ofrecernos el puesto de Ángela. Pero 5 años después, mi hija no quería volver a cambiar de escuela", dice su padre, que denunció el fraude

el 16 sep 2009 / 04:06 h.

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La historia de Ángela, expulsada por fraude del colegio Antonio Machado poco antes de acabar el curso, puede verse desde un ángulo opuesto: el de la niña que perdió esa plaza. "El colegio nos llamó hace unos meses para ofrecernos el puesto de Ángela. Pero 5 años después, mi hija no quería volver a cambiar de escuela", dice su padre, que denunció el fraude.

Luis L., el padre que en 2004 denunció el fraude que ha terminado con la expulsión de Ángela, explicó ayer El Correo que siente "el calvario que está pasando la niña". "Yo denuncié ese fraude, y lo siento mucho por lo que está pasando Ángela, porque ella no tiene culpa de nada", dice. Luis ha preferido mantener su anonimato y el de su hija, la que debió entrar en lugar de Ángela, según el fallo.

Las dos niñas tenían la misma edad cuando entraron en Infantil en el colegio concertado Antonio Machado, de Sevilla Este. En aquel entonces la etapa era privada y bastaba con pagar para lograr una plaza. Cuando cumplieron siete años llegaron juntas a Primaria, pero al estar concertada, sus familias tuvieron que volver a matricularlas y someterse al baremo escolar. Ángela entró, pero la otra chica se quedó fuera y tuvo que cambiar de colegio.

En 2004, cuando la hija de los denunciantes se quedó fuera del Antonio Machado, Sevilla Este sufría una terrible carencia de centros escolares. La pequeña pasó unos días sin escuela antes de que Educación les asignara un colegio a muchos kilómetros de allí. Como muchos otros niños, eran llevados en autobús fuera del barrio, hasta que se instalaron unas caracolas provisionales en Sevilla Este, y los chavales fueron escolarizados allí hasta que se construyó un colegio. "Cuando sacaron a mi hija de su escuela, nos preguntó si la habían castigado.No lo entendía y no supe qué decirle", cuenta el padre.

Ángela también tuvo que dejar el Antonio Machado durante un tiempo, hace un año. Cuando la sentencia por fraude concluyó que sus padres habían falsificado la matrícula y hasta que estos lograron que la jueza aceptara cautelarmente su regreso al colegio, la niña fue escolarizada en el centro público Jacarandá. Fue entonces cuando la directora del colegio Antonio Machado telefoneó a los padres que habían denunciado el fraude.

"Ya no tenía sentido ganar la batalla judicial", recuerda Luis, "cuando empezó todo nos manifestamos, pedimos los expedientes de niños admitidos, contratamos detectives, investigamos sus direcciones, llamamos a Educación, hablamos con las televisiones... no sirvió de nada". "Renunciamos a la plaza de Ángela porque habían pasado cinco años y mi hija ya no quería volver. Cuando se lo dijimos se asustó tanto como cuando tuvo que dejar el Antonio Machado. Es una niña. Ahora está encantada en su nuevo colegio", dice.

Ángela faltó a clase ayer en el Jacarandá. Su nuevo colegio no le hará la evaluación final, porque ya han terminado los exámenes finales. A cambio, le harán la media con sus notas del último trimestre.

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