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La feria de Alcalá de Guadaíra se llena a cualquier precio

El real está más ambientado que nunca pese a que los ciudadanos se las ingenian para gastar menos con la crisis.

el 05 jun 2010 / 17:36 h.

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Probablemente, y crucemos los dedos para que la situación no vaya a peor, la feria de Alcalá de Guadaíra de 2010 será recordada por enfrentarse al momento más duro de la crisis. Tanto los que visitan el recinto ferial como los caseteros y los comerciantes coinciden en que los bolsillos del consumidor están diezmados, que no hay tanto dinero como en otras ediciones y que recortar gastos no es ya una opción, sino más bien una necesidad. Pero, eso sí, está destacando la gran cantidad de público que llena el real desde hace cuatro días.

“Llevamos tres años con los mismos precios y ni nos planteamos subirlos porque hay mucha competencia”, subrayaba la gerente de una hamburguesería en uno de los puestos de la calle del infierno. En su negocio, a pie de barra, un cliente, al que acompañaban su mujer e hijas. “Unos 200 euros al mes que nos van a quitar, por lo que este año menos comer en la caseta y más hamburguesas y filetes de lomo en el chiringuito”, aseguraba este funcionario que prefería no dar su nombre, enfadado con las últimas medidas gubernamentales de reducción de sueldos.

Pero hay alternativas para no perderse la feria sin gastar mucho. Ya ayer por la tarde eran cientos los jóvenes que hacían botellona en los aledaños de la portada, mientras que las casetas que normalmente suele ocupar este colectivo permanecían medio vacías. Evidentemente, los precios de las macetas (un mínimo de seis euros si mezcla alguna bebida alcohólica y tres si son de cerveza o tinto) no pueden competir con una botella adquirida en un supermercado del pueblo.

Otros comerciantes optan por adecuar su horario a las horas con más tránsito de clientes. Sorprendía así ayer ver algunos puestos cerrados a media mañana. “Por la noche y la madrugada es precisamente cuando más clientes tenemos y sale más rentable abrir a esas horas y descansar por la mañana”, comentaba Luis Cortés, dueño de un negocio de comida rápida. Eso sí, confiaba en que el fin de semana y la llegada de gente de otras poblaciones ayudaran a mejorar las cuentas. Los precios de estos comercios conectan con el consumidor más joven, pues raro es el producto que supera los cuatro euros.

La feria resulta cara. Si hace una década la ración de jamón costaba aproximadamente siete euros, hoy sale por más del doble. La tortilla de patatas, que costaba menos de dos euros, hoy sale a cuatro. La media botella de fino no llegaban a tres euros, y ahora rondan los seis...

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