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La Feria del Teatro en el Sur se imppregna de teatro sevillano

el 04 jul 2012 / 18:54 h.

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Desde hace 29 años, que se dice pronto, Palma del Río comienza el verano impregnándose del espíritu de la farándula con un singular evento cultural: La Feria del Teatro en el Sur , un mercado donde cada año los profesionales del teatro y la danza andaluces acuden para mostrar sus creaciones ante un significativo número de programadores y gestores culturales de todo el país.

Se trata sin duda de un encuentro único que permite tomar el pulso a la actividad creativa de nuestros artistas, quienes no dudan en tomar Palma del Río llenando sus calles de carteles, luces, cachivaches y personajes particulares que conviven con los habitantes del municipio cordobés en perfecta armonía. Y es que, si algo llama la atención de esta Feria es que los palmeños la han hecho suya, hasta el punto de volcarse en ella como si de una antigua tradición se tratara. Es justo lo que destacó el Consejero de Cultura, Luciano Alonso en el acto de inauguración que tuvo lugar el pasado martes en la sede de la Feria, que por cierto estrena local este año, lo que no deja de ser significativo con la que está cayendo.

No obstante esta nueva edición está marcada por la dichosa crisis. El número de programadores es más bajo de lo habitual y la programación bastante más ajustada que en ediciones anteriores, aunque no puede decirse que el teatro sevillano haya salido malparado. La jornada del martes comenzó con un estreno absoluto: ‘Llorar por llorar', a cargo de la compañía sevillana, Pez en Raya, liderada por la televisiva Cristina Medina (La que se avecina) quien junto a su pareja habitual, Joan Estrader nos presentó una especie de thriller disparatado que gira en torno a los juegos de palabras y hunde sus raíces en la escatología. La historia no llega a ninguna parte pero permite a la actriz regalarnos su vis cómica. Y de la comedia ligera pasamos a un auténtico reto dramático: ‘El Buscón', un montaje de la compañía Teatro Clásico de Sevilla. Se trata de una versión libre de Alfonso Zurro quien, además de la dramaturgia, se ha hecho cargo de la dirección con el claro empeño de mostrar la nueva cara de la picaresca en nuestros días. Así, Zurro construye la obra como una suerte de escenas sueltas que combinan las historias de la obra cumbre de Quevedo con personajes y situaciones que denuncian temas candentes actuales, como el racismo, el paro, la pobreza, la piratería, la usura, el machismo o incluso el terrorismo. El montaje cuenta con un encomiable plantel de intérpretes que explica por qué, de un tiempo a este parte, los actores y actrices andaluces son temidos por el resto de la profesión. Y para terminar, la noche acabó con un montaje de danza que nos adentró en las profundidades del espíritu del flamenco: ‘Colección Privada', a cargo de Marcos Vargas & Chloé Brûlé. Se trata de una galería de piezas de sus anteriores obras, una impar colección que desgrana un sinfín de imágenes hermosas y sugerentes que nos muestran el lado más lírico del flamenco, aunque sin dejar de indagar en su condición trágica y sus raíces tradicionales.

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