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La Feria es de la luna

Dos años después de que Ybarra consiguiera de Isabel II una Feria para Sevilla del 19 al 21 de abril, resultó que esos días eran, precisamente, lunes, martes y miércoles santos; así se constató que el destino había querido que la fiesta civil quedara enganchada del cuerno de una luna religiosa.

el 15 sep 2009 / 03:24 h.

Dos años después de que Ybarra consiguiera de Isabel II una Feria para Sevilla del 19 al 21 de abril, resultó que esos días eran, precisamente, lunes, martes y miércoles santos; así se constató que el destino había querido que la fiesta civil quedara enganchada del cuerno de una luna religiosa. Entonces se pudo capear la situación porque procesiones sólo había el miércoles pero, así y todo, la Feria hubo de buscar un encaje que al mismo tiempo sirvió para configurar las dos celebraciones, unidas incluso en los carteles y en la "promoción turística", como un solo período festivo. Todo se confabulaba para que Sevilla pudiera optar a convertirse en "estación de primavera" de la misma manera que la Costa Azul lo era en el verano.

Mientras tanto también evolucionaban otros eventos: se multiplicaban las hermandades en la romería del Rocío y se potenciaban ferias como la de Jerez y la de Córdoba. Esa dinámica -aunque multiplicada- es la que ha llegado hasta hoy haciendo muy difícil cualquier cambio. Porque ya se sabe lo que sucedió en Australia cuando introdujeron los conejos que se lo comían todo, luego zorros a los que fue más fácil cazar gallinas que conejos y, por fin, el virus que produjo una epidemia en todo el mundo. Dejemos a la Feria colgada de la primera luna llena de primavera: también aquí los mejores experimentos siguen siendo los que se hacen con gaseosa.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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