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La fiesta rosa no abandona sus banderas

La marcha del Orgullo del Sur compaginó la celebración más divertida con avisos de que aún falta ahondar en la igualdad.

el 24 jun 2011 / 19:51 h.

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Unas 5.000 personas participaron ayer, pese a las altas temperaturas, en la marcha del Orgullo del Sur.

El mismo día en que legalizaba el matrimonio gay Nueva York , la ciudad en la que un enfrentamiento con la Policía desencadenó en 1969 la lucha por los derechos de los homosexuales, Sevilla lo celebró a 40 grados de temperatura con una marcha festiva, tras la que intentaban asomarse las reivindicaciones por las que gays, lesbianas y transexuales siguen peleando todavía .

El tono general lo marcó la fiesta: 14 camiones-carroza repletos de manifestantes ligeros de ropa luciendo, como mínimo, músculo; banderas multicolor , decenas de drag queens con plataformas imposibles, policías y marineros claramente inspirados en Freddy Mercury , y las voces de Alaska , Mónica -Naranjo -, Rafaella -Carrá - y Chenoa desgranando a toda voz sus éxitos más rosas marcaban el perfil de la marcha, en la que era evidente la amplia presencia de transexuales, sobre todo femeninas.

Lemas como "por qué tanta homofobia con lo guapa que es mi novia" o "detrás de esas ventanas también hay lesbianas" agitaban a unos 5.000 asistentes. Entre ellos se colaron, a partes iguales, el espíritu del 15-M -gracias a una pancarta multicolor con la frase "marika indignada"- y el del botellón, que proliferó en todo el recorrido, que acabó con un concierto en los jardines del Casino de la Exposición.

La organizadora, la coordinadora Girasol , se esforzó por dotar de contenido a una manifestación a la que la alegría se le salía por las costuras al decidir salir desde el Parlamento andaluz, para recordar a la clase política que el movimiento sigue teniendo peticiones en el tintero. Y eligió Salud e igualdad por derecho como lema de la marcha, que incluía una carroza con la campaña del Ministerio de Igualdad en la que los televisivos Jesús Vázquez y Boris Izaguirre y el Defensor del Pueblo Vasco, Íñigo Lamarca, recordaban la necesidad de plantar cara al VIH. La parte festiva del consejo llegaba a continuación en forma de lanzamiento olímpico de condones.

También destacaba la pancarta que protestaba: "No al recurso del PP contra el matrimonio gay", situada justo tras la pancarta de cabecera. Esto es, detrás de los políticos de todo signo que acudieron a apoyar la manifestación, incluido el popular Beltrán Pérez que, todo hay que decirlo, fue el primer edil que casó a una pareja de gays en Sevilla.

O la del Bloque Alternativo, nacido en Sevilla hace apenas medio año para reivindicar un retorno a los orígenes del movimiento homosexual con el lema "Nosotros luchamos, no desfilamos". "Tenemos que recuperar la reivindicación del orgullo de Stonewall", explicaba Penélope Laó, recordando el barrio neoyorquino que dio origen a la lucha de gays y lesbianas hace 42 años, cuando los clientes del bar Stonewall Inn plantaron cara, el 28 de junio de 1969, a la enésima redada policial que se realizaba en este local de ambiente, los mismos negocios que hoy siguen impulsando la lucha del colectivo homosexual. Que pregunten a José Antonio Campillo, dueño del bar Itaca, cofundador de la primera plataforma de gays y lesbianas de Sevilla -la desparecida Somos- y uno de los patrocinadores de Orgullo del Sur, financiado este año sin subvenciones, sólo con fondos privados.

Su ambición para próximas ediciones es mayor: después de 30 años de militancia, Campillo acaba de aprobar los estatutos de la asociación Adriano-Antinoo, para potenciar el contenido reivindicativo del movimiento, con premios anuales a los pioneros "que lucharon para que hoy tengamos la libertad e igualdad de las que disfrutamos". Pero eso será luego, cuando en los oídos de los manifestantes se apaguen los ecos del It's raining men.


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