Cultura

La figura de Chicuelo ya luce de bronce y piedra en su Alameda

Casi cinco metros de piedra y bronce retratan desde ayer el lance que acabó bautizando con su nombre: la chicuelina. El diestro sevillano completa un monumental friso escultórico en el que también campean las efigies de la Niña de los Peines y Manolo Caracol formando un original maridaje entre el toro y el cante.

el 16 sep 2009 / 06:02 h.

(Vídeo: Antonio Acedo)

Casi cinco metros de piedra y bronce retratan desde ayer el lance que acabó bautizando con su nombre: la chicuelina. El diestro sevillano completa un monumental friso escultórico en el que también campean las efigies de la Niña de los Peines y Manolo Caracol formando un original maridaje entre el toro y el cante.

Saludado por unos y por otros, Rafael Chicuelo -hijo del recordado maestro de la Alameda y también matador de toros- no podía disimular su satisfacción. Chicuelo hijo presenció la inauguración del monumento a la figura de su padre arropado por toda su familia, como sus hijos Manuel y Rafael, que también han vestido de luces. "Después de tanto tiempo luchando, gracias a Dios, este monumento es ya una realidad", señalaba Rafael, siempre de la mano de Fernando Vázquez, alma de la comisión que se ha encargado de llevar a buen puerto la colocación de esta escultura que se ha cocinado en Aracena, en el taller del escultor Alberto Germán Franco, que en su día también fue el responsable del monumento de Pepe Luis Vázquez que se levanta en el paseo de Colón, frente a la plaza de toros de la Maestranza.

Refugiado entre la gente, el escultor tuvo que ser llamado para posar en el torrente de fotos que siguió al acto protocolario. "Aquí es cuando se culmina la obra, cuando se encuentra en su sitio. El paso siguiente es el juicio de la gente", señaló el creador, que explicó que se había guiado por el consejo de los familiares para darle el aire inimitable a la chicuelina de Chicuelo, "hasta en la posición de la punta del meñique". Tampoco hay que olvidar que se trataba de un día muy especial para Fernando Vázquez, el gran promotor del evento. Según Vázquez, "el recuerdo de Chicuelo merecía ser materializado en la Alameda, el lugar en el que vivió este trianero inmortal durante toda su vida".

La inauguración, más allá de los discursos y el protocolo oficial, fue una auténtica fiesta de los toreros sevillanos que se erigieron en los grandes protagonistas de un evento que venía -de una forma indirecta- a reivindicarlos a todos ellos, al verdadero hilo de una profesión que tiene en Chicuelo uno de sus nudos fundamentales. Allí estaban Curro Romero -sofocadísimo por el terrible bochorno- y Manolo Carmona; también el figurón choquero Miguel Báez Litri, que cuenta con otro monumento de Germán Franco a la entrada de su barrio de San Sebastián en Huelva. De los de plata faltaban muy pocos: El Vito, Finito de Triana, Tito de San Bernardo, Rafael Torres, Andrés Luque Gago, Luis Arenas, El Pío o Santi Acevedo; también los novilleros Fran Ronquillo y El Nieto, para dar un festivo aire gremial al estreno del monumento a Chicuelo, que se verificó bajo un fortísimo calor.

Luego llegarían las intervenciones de los políticos antes de que el infernal calor dispersara a los presentes. Según el alcalde, la inauguración suponía "el broche de oro a una intervención urbanística en un enclave privilegiado". Mucho más extenso en su discurso, Rodrigo Torrijos señaló que la colocación del monumento a Chicuelo se inscribía dentro de "la intención de recuperar la Alameda como espacio vivo dentro de la ciudad". Torrijos también aludió a la recolocación de la escultura de Pastora Pavón, obra de Illanes, recordando que fue inaugurado en 1968, "un año y un mes antes de su fallecimiento en la calle Calatrava". José Luis García Palacios -la Caja Rural ha financiado el empeño- también tuvo su turno de palabra rememorando aquella faena madrileña al toro Corchaíto. Con ella, Chicuelo estaba cimentando el toreo moderno.

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