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La Fiscalía archiva una treintena de denuncias de bebés robados

La Policía no ha encontrado indicios claros y el fiscal aún tiene más de 50 casos por investigar.

el 02 ene 2012 / 20:47 h.

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Juan y Felisa, un matrimonio de Utrera, al que le han archivado el caso del supuesto robo de sus gemelas.

Casi un centenar de familias habían depositado toda su esperanza en manos de la Fiscalía o de un juzgado de Instrucción. Denunciaron con la ilusión de lograr despejar la duda de si, como ellos creen, aquel bebé que un día le dijeron que había fallecido, realmente había sido robado. Sin embargo, se han topado con una realidad que ellos ya temían, la falta de pruebas contundentes para sentar a un posible responsable en el banquillo. Un hecho que ha obligado al fiscal encargado de dirigir la investigación, José Escudero, ha archivar una treinta de las casi 90 denuncias que recibió.

Tras conocerse la noticia de una supuesta trama dedicada al robo de bebés, no pararon de llegar denuncias a la Fiscalía, que al final se está viendo obligada a archivar ante la falta de pruebas. Aún así, los investigadores no descartan poder encontrar algún indicio en los casos que aún quedan pendientes, ya que estos son "los más complicados".

La investigación está siendo compleja, principalmente por el tiempo transcurrido desde que ocurrieron los hechos, y por ello Homicidios ha tenido que destinar a una agente que se dedica en exclusiva a este caso dado la gran cantidad de documentación que han tenido que recabar.

Este es, precisamente, uno de los grandes problemas de este caso, la documentación. Son casos que supuestamente ocurrieron hace "40, 50 o incluso 60 años", con la dificultad que ello entraña para poder localizar papeles tales como certificados de defunción, autopsias, informes clínicos, etc. La Policía ha recuperado información de estos bebés y sus familias en el Registro Civil, Cementerio, hospitales, Instituto de Medicina Legal, en la facultad de Medicina, en el antiguo Anatómico Forense. Pero no ha encontrado ni un solo indicio "razonable" de que estos bebés desaparecieran en manos de una trama que los vendía.

Unos pasos que el fiscal detalla en cada decreto de archivo que ha enviado a cada una de estas familias, en el que les explica que la Policía incluso ha cotejado los datos con los archivos de congregaciones religiosas que colaboraban con ciertos hospitales sevillanos. "Son muchos años y hay papeles que se han destruido, otros se han perdido por mudanzas o incluso no se llevaban bien las anotaciones porque entonces todo era a mano y en papel, es muy difícil", señalan fuentes de la investigación.

Pero, este no es el único problema al que se enfrenta la Policía, ya que, aún en el caso de que se pudieran localizar los restos de estos bebés, o de los que supuestamente fueron enterrados haciéndose pasar por otros niños, sería muy difícil lograr extraer de ellos una muestra de ADN. Así, lo aseguran desde los laboratorios centrales de la Policía en Madrid, ya que al tratarse de recién nacidos "sus huesos no se han calcificado" y, por tanto, no sería posible sacar ADN de ellos para compararlo con el de los padres. Además, lo más probable es que los restos hayan desaparecido por completo. Eso es lo que ocurrió con el único caso en el que se exhumó un cadáver en Sevilla. "En la caja no había nada, ya era polvo", explican las fuentes. En el resto ha sido imposible porque los bebés eran enterrados en "fosas comunes", donde se iban superponiendo unos cuerpos con otros mediante capas de tierra. De hecho, la Policía ha entregado al fiscal planos del cementerio con la localización de estas fosas, en las que no están identificado en qué zona se enterró a cada bebé, lo que implicaría tener que analizar cientos de restos.

 

"La investigación debe ser más exhaustiva"

Las familias que aseguran ser víctimas de esta supuesta trama, que actuó en toda España, tienen sentimientos encontrados con respecto a la investigación. Eso sí, lo que tienen claro es que "la sensación" de que sus hijos o hermanos están vivos "no nos la van a quitar". La familia de Gracia Maqueda es una de las que han visto su caso archivado. Ella comenzó coordinando el movimiento en Sevilla y ahora asegura que no van a agotar la posibilidad de denunciarlo ante un Juzgado de Instrucción. Gracia y su familia buscan a su hermano Fernando, pero la investigación no ha encontrado ningún indicio de que fuera robado cuando nació.

Ella dice "estar satisfecha con la investigación", con el trato que "hemos recibido por la Policía, que nos llamó a declarar dos veces, y del fiscal, que también nos atendió". Sin embargo, ella cree que "se podía hacer algo más, seguir otras líneas de investigación". Lo mismo opina Juan Gómez y Felisa Sosa, un matrimonio de Utrera, que busca a sus dos hijas gemelas. "La investigación podría haber sido más exhaustiva", afirma Juan, que cree que "el fiscal debería haber llamado de alguna forma a la médico que nos atendió". Ellos tampoco van a intentar remover el caso ante un juez "porque mi mujer lo ha pasado muy mal durante este año y ya no tenemos ganas de continuar con abogados y todo lo demás". Este matrimonio, al igual que Gracia y su familia, tienen aún la esperanza de encontrar a los suyos mediante el banco de ADN que crearon. "Ojalá algún día mi hermano acuda al banco y nos llamen que hay una coincidencia", afirma Gracia.

 

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