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La Fiscalía pide aumentar a 20 años la condena al acusado de descuartizar a una norteamericana

El acusado se muestra "muy arrepentido" y asevera que "lo he hecho y lo  estoy pagando"    

el 28 nov 2012 / 15:53 h.

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La Fiscalía ha solicitado aumentar de 19 a 20 años de cárcel la condena impuesta a Antonio Gordillo por asesinar y descuartizar en agosto de 2010 a la profesora norteamericana Laura Cerna en una vivienda del Tiro de Línea de la capital hispalense, tras lo que se deshizo del cuerpo tirándolo al río Guadalquivir, han informado a Europa Press fuentes del caso.

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), con sede en Granada, ha acogido a las 10.00 horas de este miércoles una vista para debatir los recursos de las acusaciones y de la defensa contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla que condenó al acusado a 19 años de prisión por un delito de asesinato, todo ello tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular.

En la vista, celebrada a puerta abierta, la Fiscalía ha pedido aumentar la pena a 20 años de cárcel porque considera que el imputado no colaboró con la Policía para la identificación y localización del cuerpo -circunstancia que sí fue tenida en cuenta por la Audiencia Provincial en su fallo-, todo ello durante una intervención en la que ha defendido que, en el presente caso, no existe ensañamiento.

"BRUTALIDAD" DEL ACUSADO

Esta agravante de ensañamiento, sin embargo, sí ha sido defendida por el letrado que ejerce la acusación particular en nombre de los padres de la víctima, José Estanislao López, quien ha llamado la atención sobre la "brutalidad" con la que el imputado propinó los golpes a la víctima, a la que, una vez en el suelo en estado inconsciente, le asestó tres puñaladas "que no eran necesarias" para matarla.

Al hilo de ello, el abogado ha hecho referencia a una serie de sentencias, una de las cuales, sobre "un caso idéntico" al de Laura Cerna, concluye que "golpear con brutalidad a la víctima hasta dejarla aturdida y aprovechar su estado para apuñalarla se considera ensañamiento", según las fuentes consultadas por Europa Press.

Asimismo, ha argumentado que el imputado no colaboró con la Policía para la identificación y localización del cuerpo, señalando que la confesión "fue falsa e interesada" y se realizó "al cabo de varios días", por lo que "no se vislumbra un mínimo gesto de humanidad" ni se realizó "con ánimo de beneficiar" los intereses de los familiares.

"LO HE HECHO Y LO ESTOY PAGANDO"

El letrado que ejerce la acusación particular en nombre del marido de la fallecida, Marcos Cañadas, se ha adherido a la petición de su compañero, mientras que la defensa del acusado ha aludido al "gran arrepentimiento" mostrado por su representado para pedir una condena de 15 años de prisión, ya que "dijo dónde estaba el cuerpo".

El acusado, que ha asistido a la vista tras ser trasladado desde prisión, ha hecho uso de su derecho a la última palabra para mostrar su disconformidad con las conclusiones efectuadas por el abogado de los padres de Laura Cerna, ya que "no tenía intención de engañar a nadie cuando dije dónde estaba" el cuerpo y "lo dije porque estaba muy arrepentido".

"Lo he hecho y lo estoy pagando", ha llegado a manifestar el acusado en una vista a la que ha asistido el hijo de la víctima junto a su novia, aunque ambos no han llegado a entrar en la sala donde se ha celebrado la comparecencia.

El magistrado-presidente del jurado, Juan Antonio Calle, condenó al acusado a que pagara una indemnización de 13.282,17 euros a cada uno de los padres y de 159.386,12 euros al marido de la víctima. Asimismo, estableció que indemnizara al hijo de Laura con 10.217,05 euros si tenía menos de 25 años en el momento de los hechos, y en 13.282,17 euros si superaba esa edad.

EL VEREDICTO

En el veredicto, un jurado popular declaró culpable por unanimidad a Antonio Gordillo del asesinato de Laura Cerna, aunque no del delito de profanación de cadáveres que le imputaban las acusaciones particulares, ya que, según argumentó, su objetivo al descuartizar el cuerpo y arrojarlo al río Guadalquivir fue "evitar ser descubierto" y no "faltar al respeto debido a la memoria de los muertos".

El jurado consideró probado que, en la madrugada del 30 de agosto, víctima y acusado se encontraban en casa de este último cuando se inició una discusión en el curso de la cual Antonio Gordillo le propinó varios golpes y un fuerte puñetazo en el ojo derecho que hizo que cayera al suelo en estado de "inconsciencia total o parcial", tras lo cual la llevó al cuarto de baño.

Una vez allí, según este relato de los hechos, el acusado empleó un cuchillo de cocina para propinarle cuatro puñaladas "dirigidas a la zona del corazón" y realizadas "con mucha violencia", ya que todas ellas "seccionaron cartílagos y costillas". Una de estas puñaladas le causó una lesión perforante en el ventrículo derecho del corazón que le provocó la muerte, añadió el jurado, que consideró probado que las puñaladas fueron asestadas "con intención de causarle la muerte".

A continuación, y según el veredicto, el acusado cogió una maleta para meter el cuerpo, que desnudó, pero como no cabía le cortó la cabeza y el brazo derecho. El jurado indicó que el acusado propinó los golpes "aprovechando que Laura no se encontraba en plenas facultades por la ingesta de alcohol y drogas" y que estaba "inconsciente, sin posibilidad de reacción o defensa alguna", a lo que se suma que hubo alevosía, ya que "propinó los golpes y las puñaladas aprovechando su mayor corpulencia y fortaleza física".

EL JURADO NO APRECIA ENSAÑAMIENTO

No obstante, los miembros del jurado no consideraron probado que el acusado propinara los golpes y las puñaladas "causando deliberadamente males innecesarios a la víctima, provocando un aumento de su sufrimiento, evidenciando un ánimo perverso e inhumano de aumentar el dolor de la víctima", con lo que descartaron que hubiera ensañamiento en el asesinato.

Asimismo, no consideraron probado que el acusado descuartizara el cuerpo "con la intención de faltar al respeto debido a la memoria de los muertos", que era el elemento básico para que pudiera apreciarse un delito de profanación de cadáveres.

En su declaración, el acusado mantuvo su versión exculpatoria y defendió que "en ningún momento ha asesinado a nadie", aunque sí reconoció que intentó deshacerse del cuerpo de Laura Cerna "por miedo" y para intentar hacer desaparecer todo lo que pudiera incriminarle.

 

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