Simof

La flamenca: Un mundo aún por descubrir

Las modelos Noelia López y María Jose Suárez fueron las invitadas en la tercera jornada de Simof.

el 08 feb 2015 / 09:31 h.

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De rosa comenzó el sábado en Fibes gracias a la ya tradicional Pasarela contra el Cáncer que puso el punto solidario a una jornada en la que ocho firmas de nuestra tierra presentaron colecciones tan dispares que hacen reflexionar sobre lo amplio que puede llegar a ser el concepto de traje de flamenca. La primera en mostrar sus creaciones fue Amparo Macía quien, con unos dos piezas de gran contraste cromático entre la falda-pantalón y la blusa, pareció llevarnos primero al trópico para acercarnos después al Rocío y la feria manteniendo la constante de tejidos de punto y textura limpia donde abundaron los lisos en morado, verdes o azules, así como mangas largas rematadas en pequeños volantes que iban del antebrazo a la muñeca. De repente, un giro de ciento ochenta grados que nos transportaba de la ausencia de innecesarios adornos y fornituras de la jerezana al Barroco de Inma Castrejón que, en su segundo año en este Salón Internacional, vuelve a apostar por la lencería flamenca pero mezclando el piqué más compacto con terciopelos o brocados a partir de una visión bastante peculiar del mundo de los faralaes también en trajes con una clara alusión a los años 70. Tras el descanso para el almuerzo llegaba el último pase en el que Noelia López, más guapa que nunca, participaba como modelo invitada. Esta vez para presentar algunas de las piezas de Divina, línea con la que la cordobesa Sara de Benítez volvía como una original alternativa a lo común, gracias a un ya inconfundible estilo propio de vestidos ceñidos al cuerpo que resaltan las curvas de la mujer y dejan todo el protagonismo a los volantes, su sello de identidad y con los que consigue la sensación de movimiento constante y mucha vida al caminar. A continuación, Pilar Vera reconfirmó su maestría en lograr que parezca sencillo lo que en realidad tiene un trabajado patronaje partiendo de una puesta en escena que nos situaba en la glorieta de Bécquer, del Parque de María Luisa, con tres enamoradas reales, de blanco, que darían paso a estilismos tremendamente bucólicos. Justo después, Margarita Freire, con la cual ganó presencia el traje campero junto al corto y las camisas, además de piezas semilargas de corte clásico donde, en texturas de algodón, reaparecen madroñeras o pasamanerías que, a pesar de ser tradicionales, otros creadores han olvidado. En la recta final de esta tarde –en la que María José Suárez participaba en su Simof número veintiuno (nunca ha faltado)–, Loli Vera respetó su clasicismo pero sin apenas repetir patrones y con una particular apuesta por el encaje de bolillos y los volantes de pico sobre otros de capa. Algo tradicional que ahora, entre tanto nuevo invento, destaca por resultar diferente. Por su parte, Sonibel, que celebraba treinta años de carrera profesional,  recuperó pinceladas de sus más exitosos diseños de estas tres décadas, además de ofrecer talles bajos y espaldas casi al descubierto que ganaban fuerza con los complementos en cristal de Carmen Cervantes y unos tocados a partir de retales. Digno de mención es el original abrigo a juego con el traje que la marca propone para cuando refresca al caer la noche sobre el Real. El broche de oro lo puso Pilar Rubio, una de las grandes promesas del sector que, evolucionando de los vaqueros a sus ya famosos camperos (esta vez con bajos en estampados de leopardo o camuflaje) impresionó al público también con su faceta más elegante, derrochando destreza en el sinfín de formas que es capaz de abarcar y que tienen como resultado una serie de obras impecables. En definitiva, ocho diseñadores con ocho marcadas personalidades que demostraron cómo éste sigue siendo aún un mundo por descubrir.

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