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La foto con un armao cotiza

El recorrido de la Centuria Macarena es una de las estampas más retratadas por turistas y sevillanos la tarde del Jueves Santo

el 28 mar 2013 / 22:35 h.

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Los armaos por Sevilla (Fotogalería)   Hubo un tiempo en que la conducta cuestionable de algunos de ellos por la madrugada y las primeras horas del día, fuera de su marcial fila y desparramados en los bares, generó a la Centuria Macarena una mala fama que con los años se ha ido corrigiendo. Gestos como el que desde hace cuatro años les lleva a visitar a los enfermos ingresados en el Hospital de la Macarena han ayudado a ello, amén de un mayor control de la tropa. Pero antes y ahora, con permiso de su Señora de San Gil, son una de las estampas más fotografiadas no solo de la Madrugá sino durante el recorrido que realizan la tarde antes por la ciudad. Armaos de la Macarena. / Victoria Hidalgo Visita al hospital. / Victoria Hidalgo Pocos turistas y sevillanos se resisten a pedirles hacerse una foto con estos romanos y la mayoría se presta con gusto, por amabilidad y porque ser armao es todo un orgullo. En estos tiempos de redes sociales, subir una foto a Twitter con un armao está cotizado y ayer muchos tuiteros presumían ante sus seguidores de la instantánea lograda. Y es que en las horas previas a la estación de penitencia que esta Centuria hace escoltando al Señor de la Sentencia, los armaos se prodigan por la ciudad dejando estampas de grandes filas de cascos con pluma por avenidas como la Resolana, plumas que anoche se movían bastante por el viento que se levantó a última hora de la tarde. Uno de los momentos más emocionantes fue la visita al hospital de la Macarena, donde llevaron un rato de ilusión a los pacientes a los que la enfermedad les priva de vivir la Semana Santa a pie de calle. Al menos un trozo de la Pasión acude a ellos. Las lágrimas asomaban tanto a los ojos de los enfermos como a la de los serios romanos. Para los más pequeños, la visión de esta legión de soldados de película era toda una fiesta. Las siguientes paradas fueron la Iglesia de Santa Marina, para visitar a la hermandad de La Resurrección;el convento de Santa Ángela de la Cruz;y el templo de Los Gitanos, escalas todas ellas en las que no faltó público que se acercó a ver a la Centuria entre paso y paso como un atractivo más del Jueves Santo. Posteriormente, los armaos se adentraron en el mercado de la Encarnación y el Ateneo para terminar su recorrido, iniciado pasadas las seis de la tarde, con otra de las principales estampas de la ciudad que cobra este año más significado tras el incidente el miércoles entre Los Panaderos y La Lanzada:la visita de los armaos a la Basílica del Gran Poder. Y es que el origen de esta tradición ya centenaria no es otro que un conflicto también entre hermandades por la preferencia de paso en la carrera oficial. Allá por el siglo XVIII, la Macarena accedió a que el Gran Poder pasase antes a condición de que una delegación de nazarenos fuera cada año a pedirles permiso ante el Señor de Sevilla. Y así ocurrió hasta 1902 cuando no lo pidieron. La situación se enquistó y tuvo que interceder el cardenal Spínola que promovió entre ambas hermandades la firma de un documento de concordia por el que el Gran Poder se comprometía a pedir la venia y la Macarena le devolvía la visita.

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