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La FP expulsará al alumno que falte para darle su plaza a otro

Educación endurece la norma para desatascar la lista de espera y permite dar de baja de oficio. La norma permite anular la reserva de un alumno, que hasta ahora no podía hacerse sin su firma. Algunos alumnos mantienen bloqueada su plaza mientras prueban suerte en la Universidad.

el 13 jun 2010 / 19:22 h.

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Un grupo de estudiantes, en la inauguración de un centro de Formación Profesional en Sevilla.
La Consejería de Educación está a punto de aprobar una norma que regula el sistema de evaluación y promoción de la FP inicial, y que incorpora un riguroso sistema del control de asistencia que servirá para desatascar la lista de espera para entrar en un ciclo formativo. El próximo curso, los institutos públicos y concertados "podrán incoar un expediente de baja de oficio" a cualquier alumno de FP si "una vez iniciadas las actividades lectivas y transcurridos 10 días se observase la inasistencia injustificada y reiterada" a clase. La consejería justifica esta medida en "la necesidad de ser estrictos con la asistencia en un nivel de enseñanzas que cada vez está más demandado, porque le facilita al alumno una vía rápida para acreditar con un título académico su experiencia profesional como trabajador".

El control será tan estricto que, tras cinco días de absentismo injustificado, los profesores comunicarán por escrito al alumno o a sus padres -si aún tiene menos de 16 años- que tiene diez días como máximo para retornar a sus clases. De no ser así, el centro podrá hacer efectiva la baja del estudiante. "La baja de oficio llevará aparejada la pérdida de la convocatoria correspondiente a la matrícula", dice la norma. No se le devolverán las tasas de inscripción al alumno y constará en su expediente que ha sido expulsado con una "baja de oficio", lo cual le supondrá la pérdida del "derecho de reserva de plaza, por lo que, si en el futuro deseara continuar sus estudios, deberá concurrir de nuevo" al proceso de escolarización y competir otra vez por una plaza en un instituto y en un ciclo formativo de FP.

El cambio fundamental consiste en permitir a los profesores rescindir la matrícula de los alumnos que no vayan a clase, sin necesidad de obtener la firma del estudiante para oficializar la renuncia de su plaza. "Hasta ahora teníamos que perseguirles, llamarles por teléfono, hacerles venir al instituto para que firmaran, porque sin firma, seguían reteniendo la plaza y no dejaban que la lista de espera avanzase", dice la directora del IES Federico Mayor Zaragoza de Sevilla.

El problema es que algunos ciclos de FP tienen mucha más demanda que oferta de plazas. No hay para todos y la lista de espera es larga. Con el sistema actual, al terminar Bachillerato un alumno podía solicitar una plaza en la Universidad, en Medicina, por ejemplo, y a la vez en un ciclo superior de FP. Si no lograba acceder a la carrera, se quedaba en FP, y si luego la lista de admitidos corría, el alumno entraba en Medicina, pero además podía mantener su plaza en FP por si acaso las cosas le iban mal y no aprobaba. Esa reserva de plaza era injusta, según los institutos de FP, "porque no corre convocatoria" y "porque por ahora no hay plazas suficientes para todos".

Otro sistema. El sistema de calificaciones y de promoción es acorde con el nuevo modelo de FP, que entrará en vigor plenamente el curso que viene. El Gobierno andaluz, a través de un trabajo conjunto entre las consejerías de Educación y Empleo, ha rediseñado los estudios de Formación Profesional, desmenuzando los ciclos formativos en pedazos temáticos, para que cada asignatura sirva individualmente como una especie de título académico. También la nueva normativa de evaluación otorga muchas facilidades a los estudiantes de FP: hasta cinco convocatorias para sacar adelante un curso, cuatro ordinarias y una extraordinaria, que el instituto concederá si el alumno puede justificar por qué ha fallado anteriormente.

El objetivo de toda esta política es acreditar la experiencia laboral de los jóvenes que iniciaron un oficio sin haber concluido sus estudios. Ese retorno a las aulas, sobre todo en tiempos de crisis, estará muy demandado, según la Junta, y de ahí se desprende la rigurosidad que se exige en el control de asistencia a clase. La Consejería de Educación ha eludido las insistentes peticiones de este periódico por conocer la reforma integral de la FP en Andalucía.

La formación más demandada.-
La FP es la etapa escolar que más se está adaptando al mercado laboral y educativo. Por eso el exceso de demanda de plazas ha inspirado a la Junta para permitir a los profesores echar a los alumnos que no se lo tomen en serio si faltan 10 días. En la UE hay 26 familias profesionales homologadas. Cada familia se subdivide en una serie de ciclos formativos de FP, cada ciclo se divide en módulos y cada módulo se subdivide en competencias profesionales. Cada una de esas competencias habilita para desempeñar un trabajo concreto y Educación ha decidido dar valor de título académico a esa mínima expresión profesional. Un chico que trabaja en un garaje y maneja las técnicas de chapa puede convalidar esos conocimientos por un título, por un módulo que le acredita esa habilidad, y que forma parte de un ciclo de FP más complejo, con más módulos (carrocería...). Esta estructura de subdivisión animará a los jóvenes a ir sumando módulos y minitítulos hasta conseguir una titulación superior completa (así lo piensa la Junta). Algunos los podrá convalidar por experiencia laboral, otros tendrá que estudiarlos y, a la larga, habrá completado un ciclo de FP y tendrá un título oficial de técnico en alguna rama profesional. Esa titulación le será reconocida en todas las comunidades de España y en los países de la UE.

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