Cultura

La Fundación Mario Maya abrirá una casa-museo en la Florida en primavera

Funcionará como centro cultural y expondrá el archivo y el vestuario del bailaor.

el 22 feb 2011 / 20:22 h.

Mariana Ovalle (izqda.), Paulino Plata y la directora de la Agencia del Flamenco.

El incuestionable legado artístico del coreógrafo Mario Maya, fallecido a los 71 años en septiembre de 2008, va mucho más allá de su baile o del magisterio del que han bebido figuras como Isabel Bayón, Israel Galván, Belén Maya o Rafaela Carrasco.

La obra de este creador cordobés, que residió en Sevilla la última etapa de su vida, ha dejado para los amantes del flamenco un archivo de un incalculable valor.

Miles de registros audiovisuales y escritos recogen los ensayos y las representaciones de sus 15 espectáculos, las coreografías que realizó para otros bailaores, sus reflexiones personales y algunos de los momentos que vivió con su maestra Pilar López y con clásicos como Antonio El bailarín, Antonio de Mairena o Manolo Caracol.

Incluye además fotografías del artista con el actor Alain Delon o la Niña de los Peines.

Todos este material -que durante los próximos 12 meses se someterá a un proceso de digitalización que llevará a cabo la Junta-, se quedará para siempre en Sevilla, en una casa-museo que su fundación abrirá esta primavera en la residencia en la que vivió Mario Maya en sus últimos años, en el número 5 de la calle Atanasio Barrón, en la zona de la Florida.

El Espacio Cultural Mario Maya, que así se llamará esta nueva institución, comenzó a funcionar el pasado mes de octubre, si bien hasta ahora sólo ha servido para pequeñas actividades de carácter íntimo, como tertulias y algunas presentaciones.

La idea de los herederos del coreógrafo cordobés es que, a partir de esta primavera, pueda abrir sus puertas al público como museo, con una exposición permanente del archivo original del artista -una vez sea digitalizado-, así como elementos emblemáticos de carácter personal del propio Maya, como sus vestuarios, sus zapatos de baile, sus partituras e incluso sus cuadros.

Además, este edificio, "muy amplio", según el portavoz de la fundación, Pepe Yáñez, permitirá contemplar el despacho del coreógrafo, que sigue en el mismo estado en que él lo dejó, y ofrecerá la posibilidad de celebrar actividades de todo tipo en sus dependencias y en el patio de columnas con el que cuenta la casa.

"Estamos haciendo un gran esfuerzo para adaptar la vivienda y convertirla en un gran museo, para lo que vamos a contar con la ayuda del Ayuntamiento de Sevilla", destacó Yáñez.

Aunque en un principio el Consistorio invitó a la fundación a instalar su sede en la segunda fase del Convento de Santa Clara -que aún no cuenta con presupuesto para su rehabilitación ni fecha de apertura-, finalmente la entidad ha preferido quedarse en la Florida.

"No queremos depender de las administraciones, por lo que hemos optado por quedarnos en esta casa", explicó Yáñez, que aclaró que esto no afectará a la colaboración prevista con el Instituto de las Artes y la Cultura del Ayuntamiento (ICAS), con el que en breve firmará un convenio para compartir y hacer uso de las zonas comunes de Santa Clara: sala de muestras y conferencias y zona de reuniones.

Sin ir más lejos, este otoño -la fecha aún está por concretar- se celebrará una exposición en este monasterio para enseñar el legado artístico de Mario Maya y rendirle un homenaje en el tercer aniversario de su muerte.

En ella podrán verse algunos de los documentos que la Junta, a través del Centro Andaluz de Flamenco (CAF), va a digitalizar, además de otros materiales aún por determinar.
La fundación hizo este anuncio en la rueda de prensa convocada para la firma de un acuerdo con la Consejería de Cultura para la digitalización de estos fondos.

En este acto, la presidenta de la entidad y viuda del bailaor, Mariana Ovalle, recordó que "cuando la obra de una persona trasciende, se convierte en patrimonio de todos", por lo que agradeció el apoyo de la Junta de Andalucía en este trabajo de difusión de los fondos documentales del coreógrafo, del que ensalzó, además de su faceta artística, su "compromiso social".

"Mario dejó una escuela, basada en el principio que le transmitió Pilar López: la ética y la estética deben ir de la mano", aseveró su viuda, quien concluyó subrayando que el bailaor supuso "un antes y un después" en el flamenco.

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